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HISTORIA, TRADICIONES Y CONSTUMBRES
En las estribaciones del las laderas del Sur del Moncayo, en medio de un paisaje agreste, abrigado y bien soleado, se encuentra la Villa de Calcena.
Poco sabemos sobre su origen y estructuración,
aunque de los distintos trabajos que los historiadores han hecho
sobre Aragón, hemos sacado algunas consecuencias que nos dan un
cono cimiento, casi exacto, de su época prehistórica. Por los resto que se han encontrado, podemos afirmar que en las cuevas Honda y Hermosa vivieron núcleos de hombres primitivos.
EL NOMBRE:
siempre nos han enseñado que el nombre de Calcena viene de
las palabras latinas "Calicis coenae", "Cáliz de
la cena". Esto, por la religiosidad del pueblo, lo
respetamos, pero no tiene ningún rigor científico, ni histórico. Si, como pensamos, es de origen latino, parece más
acertado su significado de "Galena" (mineral
procedente del lugar). Aun cabría, por el aspecto del terreno, otra
acepción "Cal-ellicena", "Tierra de
carrascas". Durante varios siglos tenemos una sombra sobre la vida
de Calcena, sin embargo los restos del castillo que ya
en 1600 se limitaban a la capilla dedicada a la Virgen de Loreto, así
como el convento de San Miguel, reducido también a una capilla, nos
hablan de una vida cargada de religiosidad. La Portada Románica de
la Iglesia nos dice claramente que ya en el siglo XII, existía
una comunidad religiosa bien asentada; pero no solamente una, sino
que al mismo tiempo, otra comunidad judía vivía en la villa.
Durante varios siglos, "moros", como les llama el libro de los Bautizados, y cristianos se entendieron en perfecta armonía. La comunidad judía también fue bastante importante, ya que, como nos narra el historiador Labaña, los judíos de Calcena y de Tórtles mantuvieron en jaque durante largo tiempo a los poderosos judíos de Tarazona. No nos extrañe pues, la dependencia que Calcena ha tenido siempre con Tarazona, sobre todo después de la expulsión de los judíos en 1492. página anterior página siguiente |