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El Eco del Isuela nº 12

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PERSONAJES ILUSTRES DE CALCENA

 

Tenemos noticias fidedignas, escritas, desde 1550, pero debido al incendio que se produjo en 1813 en el archivo parroquial, posiblemente también desaparecieron los documentos más antiguos de la parroquia.

 

OBISPO CHUECA

D. Diego Chueca y Rincón fue bautizado en la parroquia de Calcena el 9 de Marzo de 1594. Se conserva su partida de nacimiento.

Se graduó en Zaragoza en 1616. Opositó a la Cátedra de Artes (Teología) en 1621. Es la tercera firma que aparece en el Proceso de Calificación del Milagro de la restitución de la pierna de Pellicer. Era entonces canónigo Magistral de la Catedral de Zaragoza. Fue obispo de Barbastro y de Teruel, y Diputado del Reino de Aragón.

En 1654 hace una donación al convento de Predicadores para la fundación de tres cátedras de Arte de la Doctrina de Santo Tomás. Esta fundación fue el origen de varios conflictos, pues se oponía abiertamente a los estatutos de la Universidad. El Rey mandó perpetuo silencio a esta cuestión. A pesar de esto, dividido el Claustro, el Miércoles Santo por la mañana, cuando los eclesiásticos doctores estaban ocupados en sus iglesia, se llegó a convocar un pleno apoyando la Fundación del Doctor Chueca. A este Claustro concurrió el Regente Exea y otros ministros del Rey que también apoyaron la Fundación. El enojo del monarca fue grande, escribiendo al Virrey "para que amonestare y apercibiere a los culpables". Las órdenes fueron cumplidas.

 Varias veces estuvo en Calcena confesando y confirmando. En 1659 confirmó en esta parroquia, siendo vicario Mons. Diego Aguinaga.

Murió en Zaragoza en 1669. Fue depositado su cadaver en San Juan el Viejo. El 18 de julio de 1672, su sobrino, Diego Chueca Serrano, canónigo del Pilar, mandó trasladar sus restos a la capilla que había mandado construir en Calcena, cuyo coste fue de 1700 escudos. Los maestros de la obra fueron Alonso Pamplona de Calatayud y Juan Martín, vecino de Jarque.

Según consta en las notas de Alonso de Avendaño, fue construída su lauda sepulcral "en donde había el cuerpo de otro obispo desde 1652.

 

Antonio Tormes

 

 

DISFRUTAR SIN DESTRUIR

El pasado otoño nos jugó una mala pasada. Las lluvias no llegaron y sin ellas nos quedamos sin poder comer, por este año, nuestros ricos rebollones que tan abundantes y lustrosos se crían en la zona del Moncayo. Los pinares, aunque se quedaran tranquilos, quizás también nos echaron en falta.

No pudimos estrenar la nueva ley de la recogida de setas, que entró en vigor el pasado otoño y que nos afectaba en cuanto al rebollón se refiere. Da pena ir por el pinar y ver todo escarbado, como si hubiera pasado una manada de jabalies. No se respeta nada. Bolsas, restos de comida y basura en general, es común verlos hoy en día en cualquier pinar. La gente que ha usado y usa el rebollón como fuente de ingresos, siempre ha respetado los pinares y ha ido cuidando sus zonas de recogida para que luego, día a día, poder recoger sus varquillas y cestos muy artesanalmente y para que el próximo año tenga las mismas posibilidades de recogida.  

   

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