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El Eco del Isuela nº 13

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MONCAYO El sur del macizo atesora rincones naturales y pueblos capaces de colmar las inquietudes de cualquier visitante. Así lo entendió el Ayuntamiento de Calcena cuando decidió convertir el antiguo cuartel de la Guardia Civil en un albergue

Descubrir el Moncayo oculto

Imagen del albergue con Calcena al fondo.

 

Varias iniciativas en la cara sur del macizo intentan atraer al turismo de montaña

 60 plazas

El albergue dispone de 60 plazas divididas en 5 habitaciones (2 grandes de 18 plazas y otras dos más pequeñas). Cuenta con agua caliente y duchas adaptadas a minusválidos. El edificio se distribuye alrededor de un soleado patio y cuenta con grandes talleres para. actividades, además de la zona de comedor y cocina.

El albergue de Calcena está especialmente indicado pata acoger grandes grupos, que disfrutan de lo lindo con las diversas actividades que se les ofertan.

Y es que Moncayo Oculto, además de el mantenimiento del albergue y la realización de campamentos y colonias ofrece muchas más posibilidades: aulas de la naturaleza, escalada,espeleología. senderismo, descenso de barrancos, bicicleta de montaña, rutas de montaña, rutas a caballo, e incluso

 deportes de riesgo como el puenting.

Además de esa completa oferta, los responsables del albergue piensan complementar los dificiles meses de otoño e invierno con actividades culturales como cursos de taichi o masajes; cursos de pintura y exposiciones ; y cursos sobre plantas medicinales o recolección de setas.

Otras iniciativas en la zona sur del Moncayo están prosperando tímidamente en otros pueblos. Así, en Trasobares. la fonda de toda la vida se ha adaptado para acoger una vivienda de turismo rural, una de las iniciativas que mayores resultados pueden aportar a corto plazo en la zona.

También en el último pueblo aragonés antes de entrar a Soria, Purujosa, se está trabajando en la construcción de un refugio de montaña, que irla destinado fundamentalmente a los cazadores.

SANTIAGO CABELLO Calcena Los muchos visitantes, sobre todo aragoneses, que gustan de recorrer los senderos del Moncayo, apenas conocen una pequeña parte de esta mítica montaña aragonesa. La cara norte, a la que se accede desde Tarazona y los pueblos del Somontano es la única receptora de turistas ávidos de naturaleza.

Sin embargo, la cara oculta de esta montaña, la vertiente sur. dispone de atractivos más que su­ficientes para satisfacer al más exigente de los turistas que se acercan por esta zona para admirar el paisaje que ofrece esta montaña.

Así lo entendió el Ayuntamiento de Calcena cuando hace tres anos, y al amparo del plan Moncayo, decidió convertir el antiguo caserón del cuartel de la Guardia Civil en un albergue. Seis meses hace que las obras, en las que se han invertido alrededor de 50 millones de pesetas, finalizaron. 

Desde entonces, el albergue fue adjudicado para su explotación a la empresa Moncayo Oculto, por un periodo de prueba que abarca un año.

"El Ayuntamiento quería que alguien del pueblo llevase el albergue —explica Alberto, uno de los socios de Moncayo Oculto —pero al no salir nadie nos lo die­ron a nosotros".

Aunque no nació en Calcena. Alberto desciende de este pueblo. Ofreció sus conocimientos como monitor de tiempo libre y educación ambiental con amplia experiencia en otras zonas como los Pirineos.Sus otros dos socios en este proyecto también disponen de suficiente experiencia en lo relacionado con el terreno del medio ambiente. 

 

11 DE AGOSTO DE 1996, DOMINGO

Las birlas se juegan con destreza en Calcena

 

Material.

Seis birlas de madera de olmo, roble o carrasca, de aproximadamente 68 cm. de altura, y 7 u 8 en su base, adornadas en su parte superior: una de ellas, con tres cabezas; dos, con 2 cabezas y tres, con 1 cabeza.

Una birla (la abuela) de igual madera, de 82cm. de altura, adornada con cinco cabezas.

Una tiradera, de 33 cm. de larga y 7 u 8 de diametro.

Campo de juego.

Se amasa un pequeño montón de barro, colocándose las birlas en dos filas de tres, sin importar el orden. Tras ellas, centrada y separada por una longitud igual a la de una birla, con un poco de barro, se pondrá la abuela, La linea de tiro, se marcará a 10 o 12 pasos de las birlas.

Desarrollo del juego.

El juego se puede desarrollar individualmente, por parejas o por equipos de hasta ocho componentes cada uno, consistiendo éste en 

intentar conseguir la rnáxima puntuación prefijada con anterioridad, 25,  30 o 50 puntos. La puntuación de cada una de las birlas dependerá del número de cabezas o coronas que tenga, es decir, una cabeza, un punto; dos cabezas, dos puntos; tres cabezas, tres puntos, y la abuela, 5 puntos. Los lanzamientos se realizarán alternativamente no existiendo posibilidad de rebatir (volver a tirar). El equipo que llega en pri­mer lugar a la puntuación prefijada, gana, de ahí la importancia de lanzar primero. Pero esta ventaja desaparece al variar el orden de participación en sucesivas partidas.

Al contrario que ocurre en otros juegos, las apuestas no están contempladas, aunque de forma esporádica se suelen dar, pero no deja de ser una mera anécdota.

Usos y costumbres.

Es un juego que tuvo un pasado importante dentro de la vida festiva de las mujeres de Calcena. Bernardo 

Royo, además de ser quién fabrica las birlas, nos comenta: ‘las mujeres han jugado aqui toda la vida hasta mediados los años cincuenta, los hombres también jugábamos pero solamente durante Semana Santa, pues el bar estaba cerrado. Entonces las mujeres se dedicaban a jugar con la baraja a la zorra., que consiste en poner en el centro de la mesa una perrica cada una, se reparte las cartas por orden y a la que le toca ‘la zorra  (as de oros) se queda con las apuestas. Así partida tras partida.

Como en muchos de nestros pueblos, 1os rigores del invierno limitaban la época del juego de las birlas y tenían mayor aceptación otros juegos que se realizaban en el interior de las casas o en las cantinas.

   

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