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El Eco del Isuela nº 14

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LOS SUEÑOS NO SÓLO SON SUEÑOS

 

Un día, allá por los años cincuenta y tres

me arrancaron de mis raíces.

Y en septiembre, una buena mañana,

salí de Calcena.

 

Allí se quedó todo,

mi niñez, mi casa, mis juegos,

mis amigos, mi familia, mis ríos

y sin saber, todo quedó en el recuerdo.

 

Los días pasaron, los meses y los años.

Pasó mucho tiempo, aunque volvía los veranos.

¡Y que veranos!.

Los mejores de mis años.

 

Poco a poco, como todo el mundo,

tuve que seguir con mi destino.

Al mismo tiempo fuí alejándome de mi pueblo...

¡porque es mi pueblo, y lo llevo dentro!.

 

Pero la vida da vueltas y vueltas;

y un día una luz iluminó mi alma.

Sentí que algo me llamaba.

Sentí que a tí Calcena, yo necesitaba.

 

Necesitaba ver mi tierra,

la que dió luz a mi vida.

Ver de nuevo mi pueblo,

ese pueblo que llevaba en mi recuerdo.

 

Sin pensármelo dos veces,

me "lié la manta al cuello",

emprendí el camino de retorno,

haciendo realidad todo mi sueño.

 

¡Cuanta emoción!, ¡cuanta ilusión!.

Cuando al salir de la penúltima curva

mi mirada se encontró con tu mirada

y un gran vuelco sentí en el corazón.

 

Por fin, tu suelo he vuelto ha pisar,

tu aire he vuelto a respirar,

tu gente he vuelto ha saludar

y hasta me entraron ganas de llorar.

 

En tu Fuente he vuelto a beber,

en el Batán me lavé los pies,

en la Ojosa me recreé,

también desde el Santo te comtemplé.

 

Por todo esto, Calcena te quiero decir,

que en tu tierra he sido de nuevo la más feliz,

que no hay en Aragón, ni siquiera en España

una villa tan hermosa como tú, Calcena.

 

Milagros Royo Hernando

  

 

LA VIRGEN DE CONSTANTIN DE PURUJOSA

 

Llegando a Purujosa, en el último barranco a la derecha de la carretera, se encuentra la ermita de la Virgen de Constantin.

Según la tradición, una imagen de la Virgen fue encontrada en la cueva donde se levanta la ermita, en el siglo IV de nuestra era. También la tradición dice que se le llama de Constantin porque el Emperador romano Constantino estuvo en aquella ermita y dió abundante limosna para su obra.

Antiguamente, y al igual que los vecinos de Purujosa acudían al Santo, los de Calcena y Talamantes subían a la ermita de la Virgen de Constantin. Se dice que su intersección era muy útil para conseguir que lloviera.

La imagen de Ntra. Sra. Es de madera. En su brazo izquierdo sostiene al niño y en la derecha un ramo de flores.

Cuando tuvo lugar el incendio de Calcena, los vecinos fueron a buscarla para ponerla a salvo, no fuera que se propagara el fuego hacia la ermita.

 

(Tomado de "Enebro". Nº 15 1996. Revista de la Asociación Cultural "Sabinius Sabinianus". Sabiñán/Saviñán)

   

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