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El Eco del Isuela nº 14

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ESTABA DIOS....

 

Estaba Dios en su taller de orfebrería trabajando arduamente su última creación cuando un grupo de ángeles, intrigados por su afanosa entrega, se atrevieron a preguntarle:

- ¿Qué haces Dios?.

- La mayor de mis obras -contestó.

- ¿En que consiste? -Preguntaron.

- En un ser de cuatro pares de ojos y seis brazos.

Sorprendidos, exclamaron:

- ¡¿Para qué le van a servir cuatro pares de ojos?!.

- Un par de ojos es para que puedan apreciar la belleza que les rodea. Uno más para comprender la acción que realizan mis hijos. El segundo, para leer los pensamientos, las palabras no pronunciadas. Con unos ojos que puedan ver los corazones y ante 

Uno de los ángeles tocó el modelo en proceso y exclamó:

- Señor, parece frágil.

- Su aspecto es frágil -contestó Dios-. Si, pero su fortaleza es incalculable. Puede soportar hambres, miserias, dolor, abandono, pero jamás se dará por vencido. Sabe hacer milagros con los alimentos y jamás dejará a uno de mis hijos con hambre. Les dará todo y tendrá la virtud se sonreír en la adversidad.

- Señor, la verdad, nunca te habíamos visto trabajar tanto en un ser. ¿Porqué es tan importante?.

- Mira, el mundo cada día crece más y yo no puedo estar en todas partes. Necesito, hoy más que nunca que alguien me ayude a conservar y engrandecer mis creaciones. A llevar mi bondad y presencia a todos los seres humanos.

los cuales no pueda haber secretos. Y el último para apreciar la presencia de Dios en la paz de un niño durmiendo.

- ¿Y tantos brazos para qué, Señor?.

- Los dos primeros son para servir, desde esforzarse en el trabajo más arduo y hasta cultivar la flor más delicada. Dos más serán para acunar a cada uno de mis hijos y llenarles de caricia y ternura. Los dos últimos, para levantarlos y luchar ante las injusticias y abandonos.

- Señor, este nuevo ser que estás creando, ¿será inteligente?.

- Tendrá la capacidad ilimitada para hablar de los temas más intrincados y  poseerá la sensibilidad  de un poeta. Tendrá el  pensamiento  mágico  de la fantasía y sabrá encontrar estrellas

 

Uno de los ángeles tocó el rostro y, para su sorpresa, se dio cuenta de que tenía una lágrima.

- ¿Qué es? -Preguntó.

- Es el bálsamo del amor. Esa es su expresión ante el dolor y el sufrimiento de mis hijos. Es su aflicción ante el sufrimiento, que manifiesta la sensibilidad de su espíritu y el trato de forma incontenible ante las penas y alegrías.

Los ángeles finalmente preguntaron:

- ¿Cómo va a llamarse este ser tan raro?

- Será reconocido por ser forjador de seres humanos, extraordinario, su aroma permanecerá por siempre. Estará escrito de forma indeleble en la 

y esperanzas en los campos más áridos y desiertos.

Los ángeles, cada vez más intrigados por lo que hacía su Señor, no paraban de preguntar:

- ¡Oye, Señor! Y este ser tan raro, ¿no tendrá una función especial?.

- Mira, con sólo un beso, podrá mitigar el llanto de un pequeño, perdonar la falta más grave, dar aliento a un valiente, acariciar el alma de un anciano, reducir al guerrero más poderoso y dar compañía con sólo recordar la soledad.

historia de la humanidad.

Finalmente hizo una larga pausa, como meditando, el nombre que le daría y, sonriendo ante lo más sublime, dijo:

- Le llamaré Madre.  

Miguel Angel Cornejo

Madrid, Agosto de 1993

     

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