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El Eco del Isuela nº 14

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aparecía de pronto a realizar una inspección. Doroteo compraba grano de estraperlo en Malanquilla, Borobia, Tierga y Trasobares trayéndolo por el monte para que no lo vieran. Lo compraba a 5 pts y la harina la vendía a 7,5 pts. En ocasiones, por la noche subían camiones desde Morata a cargar harina a la orilla de la carretera. De todas maneras, la necesidad aguza el ingenio y Doroteo se hizo con un molino artificial casi en miniatura, como un molino de café, y que al no hacer ruido era más fácil ocultar.

La fuerza motriz, el agua, no estaba siempre a su disposición, sino que tenía que respetar los turnos de riego. Los sábados, domingos y lunes molía de 6 de la tarde a 6 de la mañana, pudiendo trabajar día y noche el resto de la semana. Como el caudal de la Fuente era mucho podía moler al hilo, es decir, sin necesidad de parar y embalsar previamente el agua. Con el paso de los años se dio cuenta de un detalle. Y es que cuando los molinos de Purujosa, que cogían agua de su fuente, no molían o les rebosaba, a él le llegaba más agua desde la Fuente de Calcena.

Doroteo presume de que la harina que producía era de excelente calidad. Ello era a costa de estar continuamente cuidando la piedras. Si no estaban perfectamente a nivel, en

algunos sitios podían existir huecos donde el grano no se molía bien y aparecían cáscaras, salvado, en el producto final. Por el contrario, si había un saliente el grano se quemaba, tizón, y la harina salía mas oscura. Afirma que la harina que se hacía en Calcena era buena, pero mejor la de Purujosa, pues eran más cuidadosos a la hora de limpiar el grano (la limpia).

Como hemos dicho antes, también fabricaba pan y tortas (panetes) que vendía en la tahona. Siempre pan blanco, como todo el que se comía en el pueblo. Además del suyo había cuatro hornos para el público: el de Luis, el de Hilario Pérez, el del tío Martín "Mailes" y otro más que estaba en Trascasas en la "casa del cura" (del Tío Feo). En estos no se vendía el pan, sino que las mujeres llevaban a cocer la masa que habían preparado en casa. Por el trabajo, el dueño del horno se quedaba la poya, que venía a ser un pan por cada 12-16. En otras ocasiones llevaban un kilo de harina y les correspondía un kilo y cuarto de pan.

Doroteo complementaba su economía con otras cosas, entre ellas la cría de novillos y tocinos que

vendía en Olvega a los Revilla. Por ello en el año 1972 y a raíz de una inspección de la Confederación Hidrográfica del Ebro que le pedía mas dinero del que sacaba tuvo que dejar su trabajo de molinero.

La conversación con las personas mayores da mucho de sí. Por ello, Doroteo que está escribiendo sus recuerdos al calor del hogar, nos contó otras cosas además de su trabajo. Así nos contó que Severino Aznar Embid (1870-1959) aunque nació en Tierga se crió en el molino de la Tahona y sus primeras letras las recibió en las escuelas de Calcena que estaban donde actualmente hacemos el baile. Y debía ser inteligente, pues sus padres decidieron mandarlo a estudiar al seminario de Tarazona, llegando a ser 

con los tiempos un político influyente en la política nacional y uno de los fundadores del catolicismo social español. Propugnó la necesidad de los sindicatos obreros y tras la Guerra Civil fue Director General de Previsión. Nunca se olvido de Calcena y a su influencia se debe la construcción de las escuelas. La última vez que visitó el molino fue cuando tenía 90 años. Cuenta que una vez le hicieron un homenaje en Tierga y en Calcena. Vino la banda de la Diputación Provincial de Zaragoza. En Tierga los músicos no pudieron probar bocado y cuando llegaron a Calcena el Ayuntamiento se encargo de quitarles el hambre. Tan agradecidos se quedaron que cuando se fueron las autoridades decidieron quedarse tocando el la plaza. Cuando de noche volvieron a Zaragoza, al pasar por Tierga gritaban, ¡Viva Calcena!.

Doroteo también fue concejal del Ayuntamiento de Calcena en los años 50-60, cuando era alcalde Severino Pérez. Durante esta época se construyeron el lavadero, la casa del médico y las escuelas. Respecto a estas últimas nos contó una anécdota

   

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