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El Eco del Isuela nº 15

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La persona del puesto fijo que ve salir humo de algún sitio se lo comunica directamente a Zaragoza o al forestal de la zona, para que se ponga en marcha. Entonces se le pide al puesto fijo que localice el humo lo más exacto posible, lo describa y su comportamiento, por ejemplo: si es blanco o es negro, si sale mucho o poco, si va a más o a menos, si se extiende o siempre sale del mismo sitio,...

             Ya son las 20.30. Acabo de darme la última vuelta del día y estoy esperando a que Zaragoza nos despida. Zaragoza pasa la ronda.  Me toca a mí:

- "San Cristóbal, ¿qué tal se queda la tarde por allí?.

- "San Cristóbal, sin novedad en la zona. El cielo se queda despejado y sopla viento del sureste. Buenas noches a todos y hasta mañana".

- "Buenas noches, que descanses".

        Contenta por haber pasado un día sin humos ni tormentas me bajo al pueblo.

                                           Jutta Eilbracht

 

 

LA CAZA Y EL DISFRUTE DE LA NATURALEZA SON DOS FUENTES DE INGRESO PARA CALCENA. POR ELLO,  DEBEN DE SER COMPATIBLES Y SUS PRACTICANTES RESPETARSE MUTUAMENTE. DADO QUE ES UN TEMA POLÉMICO, HEMOS PEDIDO OPINIÓN A UN EXPERIMENTADO CAZADOR.

 

Durante mucho tiempo las aves rapaces han sido motivo de caza indiscriminada por parte de los cazadores, unas veces basados en la creencia de que dichas especies eran unos competidores, otras 

 

 

Ustedes se preguntarán ¿y qué tiene que ver las rapaces en todo esto?, paciencia amigo cazador, que la paciencia debe ser una de las cualidades de un buen cazador, que poco a poco iré dándote los argumentos por los que no sólo no debemos exterminar las RAPACES, sino protegerlas.

        Todos sabemos que las rapaces se alimentan de carne, y de ser posible fresca. Dentro de la dieta no sólo entran los conejos, perdices y codornices, sino que entran también los corvidos menores, de manera especial las cornejas y las urracas o picarazas, las cuales son a su vez depredadores de huevos y polluelos, tanto de pájaros como de la perdiz y otras gallináceas cinegéticas (codornices, faisanes) o colúmbidos (palomas, tórtolas).

        Pero además existe otra razón basada en los hábitos alimenticios y es que, como en todo ser vivo, tratan de conseguir el alimento de la manera más fácil, por lo que un alto porcentaje de los animales que cazan son aquellos que físicamente están peor dotados, contribuyendo así a mantener las especies cinegéticas menores mejor constituídas, haciendo que la descendencia de las mismas sea lo más fuerte y completa posible, que es lo que gusta al cazador, o acaso ¿produce alguna emoción la caza y captura de alguna pieza con minusvalía física?.

        Además de las piezas de caza, las rapaces se alimentan, dependiendo la proporción de la variedad de rapaz, de animales terrestres que no sólo no son trofeos cinegéticos, sino que constituyen una amenaza para las piezas cazables, como son los culébridos (cuya densidad está aumentando por razones que se escapan al comentario en este artículo) y ciertos reptiles como el lagarto verde. Así mismo, entre su dieta incluyen multitud de roedores, de manera especial las rapaces nocturnas, en las cuales llegan a constituir estas especies el 80% de la dieta, con lo cual no sólo libran  a nuestras  piezas  de  depredadores,  sino  que  al  mismo  tiempo  realizan  una  función desinfectadora,  ya  que  la  mayoría  de  las enfermedades que  están  afectando  a  nuestra  caza menor, los vectores que las propagan lo constituyen los insectos, de los cuales las ratas, ratones 

RAZONES DE UN CAZADOR PARA PROTEGER LAS AVES RAPACES

 

por el simple placer de ejercitar el tiro, y en otras con el fin de conseguir un adorno para la casa o la bodega, ya que la belleza de estas aves, en manos de un buen taxidermista, las hace motivo de ornamentación.

            La gran cantidad de estas aves en el siglo pasado hacía que no existiera una preocupación especial por las mismas, sin embargo el descenso en su número ha hecho que la sociedad tome conciencia de lo que supondría la desaparición de las mismas. Lamentablemente la sociedad, no sin razón, culpa de la disminución de estas especies a los cazadores, cuando la realidad es que sólo una parte de los mismos, los ignorantes, son los que pueden estar contribuyendo a dicha disminución.

            Si continúas leyendo, creo que podrás compartir conmigo las ideas por las que yo, cazador desde mi infancia, siempre he defendido la presencia de las rapaces en los terrenos cinegéticos en los que practico mi deporte favorito: LA CAZA.

            Recientemente asistimos a una disminución de todas las especies cinegéticas menores. Las causas son muy variadas y en la mayoría no achacables a los cazadores; desde el uso y abuso de fertilizantes químicos, el uso de herbicidas, el incremento de basureros indiscriminados e incontrolados que originan superpoblación de otras especies nefastas para la caza menor (raposos, ratas, mustélidos, córvidos, ...), enfermedades infectocontagiosas introducidas por el hombre como el caso de la mixomatosis o producidas espontánemente, como el caso de la neumonía vírica.

   

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