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El Eco del Isuela nº 15

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No olvidemos lo nuestro 

Este año cuando fui a Calcena, estuve hablando con algunas personas de las actividades que hacía durante el año. Les explicaba, que una de mis aficiones es la de ver y a grabar en vídeo profesiones, que por un motivo u otro se están perdiendo. Les explicaba, que a pesar de todo, la gente se resiste a dejarlas perder definitivamente. Así pues, en las fiestas de los pueblos, en encuentros en ciudades, en ferias, se aprovecha para hacer demostraciones de las habilidades de los artesanos en la elaboración de sus productos. Unos solo enseñan como trabajan, otros venden sus productos, pero todos tienen algo en común, su resistencia a dejar perder aquel oficio tradicional que ellos representan.

Los oficios y los trabajos que se han realizado durante toda la vida, a pesar de la dureza que pudieran tener,  hacen que nos sintamos poseedores de una sabiduría, que guardamos en nuestra memoria y que desaparecerá con nosotros.

 

trabajo. Tuve que mirar a mi alrededor y darme cuenta de que había coches y antenas de televisión.   No  había entrado  en  el  túnel  del tiempo. Recuerdo haber acompañado también a un vecino a llevar estiércol a una pieza, con los serones llenos.  Yo tiraba de la mula y de la yegua, teniendo la sensación de ser imprescindible para llevar a buen término aquella misión.La olor de las caballerías y del estiércol seco, las recuerdo con agrado, igual que cuando llueve y nos llega el olor a tierra mojada.

Hablando de olores. Cada verano cuando paseo por los alrededores del pueblo siento, con gran intensidad, los fuertes aromas de diferentes plantas. Algunas las conozco: el espliego, el tomillo, el te, ... otras no tengo ni idea, pero me llega su aroma con la misma intensidad.A veces pienso en la cantidad de personas que conocen las plantas porque las han "mamado" desde pequeños. que saben para que sirven y como se utilizan (remedios caseros, como 

Un buen día se encuentran unos amigos o familiares y después de una buena merienda empiezan a recordar las cosas que hacían cuando eran jóvenes, cuando andaban de pastor o les tocaba ir a hacer carbón. Si hay alguna discusión sobre como se construían las barracas donde habían de pasar la temporada, o sobre como se debía de colocar la leña para hacer un buen carbón, es entonces cuando los ojos empiezan  a brillar al recordar  aquella vida que apreciaba las pequeñas cosas. Es en ese momento cuando el corazón se esponja y nos empezamos a encontrar con nosotros mismos.

 Yo mismo recuerdo, que todas las mañanas al despertarme, oía el típico ritmo del martillo del herrero sobre 

condimento, como ambientador,...) y que cuando ellos no estén, pasearán por estas tierras otra gente que no sabrá diferenciar un junco de una aliaga ( Eso aún lo distingo, pero no gran cosa más). A veces mi madre me dice unas palabras que me hacen "temblar". La pregunta que surge inmediatamente es: ¿ qué quiere decir eso? La respuesta es la que corresponda y la coletilla que sigue "pues esa palabra está en el diccionario". La verdad es que suele estar; no siempre exactamente, ¡pero está! . Hay expresiones, dichos, refranes, leyendas, dichos sobre meteorología local,...Y, ¿quien lo tiene recopilado? ¿Donde las puedo consultar?.

A mi me gusta andar y pasear por 

el yunque o sobre el hierro al rojo vivo que estaba trabajando. Ahora, todavía miro a la puerta donde estaba la fragua y pienso que tiene que salir el repiqueteo del herrero y le digo si puedo avivar las brasas tirando arriba y a bajo del inmenso fuelle.

Pregunté a mi tío si aún había rebaño de cabras. No se porqué pero me parecía que todo el mundo tenía que estar pendiente de sus cabras al final de la jornada. Ordeñarlas y dejarlas reposar, para que por la mañana muy temprano el cabrero se las volviera a llevar al monte.

Aún vi que algún vecino trillaba con el trillo tirado por un borrico, giraba la parva, se secaba el sudor, se volvía a poner el sombrero de paja y volvía a su 

los alrededores. Cuando consulto los mapas del servicio catastral o del "ejército" hay algunos lugares cuyo nombre me es familiar, pero si pregunto a mi tío por donde ir para llegar a ... entonces si que ya no se ir, aunque haya pasado un millón de veces. 

Bautiza cada rincón, cada piedra, cada barranco, cada pieza, cada fuente. ¿ Cómo es que tanto conocimiento, tanta precisión, tanta minuciosidad, tanto vocabulario, para indicar los lugares, no está recogido en algún lugar?. ¿ No podría ofrecerse alguien de los que lo emplean para recogerlo y publicarlo ?. No ha de venir nadie de fuera para enseñarnos el pueblo, ni sus costumbres, ni sus tradiciones, pero tal vez hace falta que la gente aprenda a querer lo que era suyo, es suyo y ha de continuar 

  

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