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El Eco del Isuela nº 17

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QUIEN ES QUIEN

 

LÓPEZ

            Apellido patronímico derivado del nombre propio Lope, de ahí que raramente las numerosas ramas del mismo tengan relación entre sí. Respecto a su origen cabe decir que existen versiones cargadas de fantasía, destacando aquella que asocia este apellido a la familia de los Lupos, patricios romanos que se establecieron en Galicia extendiéndose después por Andalucía.

Armas: en campo de oro trece círculos de oro.

 

NAVARRO

            Apellido de origen aragonés. De Ejea de los Caballeros, se extendió por toda la región, pasando luego a Valencia con el rey Jaime I.

Armas: en campo de azur, dos lobos de oro. La inclusión del lobo quiere significar la victoria sobre el mal y la protección de los pastores.

Información facilitada por Yolanda Lapeña Navarro (Basauri. Vizcaya)

 

TRASOBARES Y SU MONASTERIO

Francha Menayo

Calcena y los pueblos que nos rodean están llenos de encantos que no sabemos apreciar. Por ejemplo, cuando bajamos a Trasobares para ver las vacas en la plaza no nos damos cuenta de que a nuestras espaldas se levantan los restos de lo que fue un importante convento femenino del Cister, ahora convertido en casas particulares

 

                Benedicto XIII, Papa en la obediencia de Avignon es informado de la conducta de la abadesa y a pesar del parentesco cercano (era sobrina) no lo duda un momento, da la orden tajante de que abandonaran el Convento, condenándolo a ser arrasado, a excepción de la Iglesia, y les arrebató los lugares de Tabuenca y Trasobares, que eran de su propiedad. Las monjas tuvieron que ceder marchándose a otros monasterios, aunque gracias a unos sucesos que en aquella época consideraron milagrosos, el rey Alonso V permitió que la vida conventual volviese de nuevo, regresando las religiosas, aunque no así su antigua abadesa, la valerosa Doña María de Luna.

            De toda esta truculenta historia hay que resaltar el comportamiento de la abadesa cuyo único delito fue apostar por el candidato perdedor, el conde de Urgel, en lugar de hacerlo por el ganador, Fernando I de Antequera. Por otra parte, se resalta la actuación de Benedicto XIII, que aún doliéndole, actuó contra alguien de su propia sangre, excomulgando a la abadesa, mandando cerrar el convento y disolviendo la comunidad. Estas cosas siguen ocurriendo en nuestros días con las monjas de Pastrana por hechos menos graves que los de Trasobares, pero entre el Pontífice actual y el de antaño nos quedamos con nuestro Pontífice aragonés, que fue más justo.

            Nada más nos dicen las crónicas de la abadesa. Tan solo que vagó por diversos lugares, hasta que llegó la hora de la muerte. En su huída siempre encontró manos que le ayudaron, y conventos o monasterios la cobijaron.

            Hoy, unas ruinas es lo único que nos queda del Monasterio cisterciense, celebre en otro tiempo.

            A pocos kilómetros de Calcena nos encontramos con Trasobares donde las ruinas del convento cisterciense, antaño fortaleza, nos remontan a páginas brillantes, aunque oscuras de nuestra historia como Reino.

            Un nombre de abolenga familia sobresale con fuerza en nuestra memoria: Doña María de Luna, abadesa del convento cisterciense de Trasobares y que tanto tuvo que ver en los acontecimientos que ocurrieron en Aragón a la muerte, sin hijos, de Martín I, emparentado con la poderosa familia de los Luna. Se sabe que Doña María era partidaria del de Urgel y parece ser que algo tuvo que ver en la pequeña revuelta que se formó entre los seguidores de cada uno de los tres candidatos, concluyendo con la muerte del Arzobispo de Zaragoza, valiéndole a la abadesa una sonora excomunión de su pariente, el santo Pontífice Benedicto XIII, y la orden de dejar la abadía. Pero no se arredró por ello. Muy al contrario, resistió con valentía, defendiendo su convento y sus monjas como un bravo General. Al final tuvo que huir con su pariente Antón de Luna, refugiándose en el castillo de Loarre, lo que le valió otra excomunión y la orden de detenerla, poniéndola en prisión.

            No terminan aquí las aventuras de esta valerosa mujer. Hasta su refugio en Loarre llegó la orden del ya elegido rey Fernando I de Antequera para ser detenida y conducida hasta otra fortaleza en Soria. Llegaron hasta ella, pero la exabadesa logró burlar a quienes intentaban conducirla a su destino, mediante un falso salvoconducto y salvar el pellejo.

 

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