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El Eco del Isuela nº 17

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El valle del Isuela

COMPRAR

    El escaso desarrollo de la industria turística no ha propiciado todavia, a pesar de las posibilidades, un buen mercado para las compras. No obstante es posible volver con el zurrón lleno, especialmente de productos caseros y sinceros. La industria de la miel y derivados –polen, jalea real, cera- está medianamente estendida a lo largo de la ruta, especialmente en Trasobares, donde se encuentra Ulfrido Mediel, (Tel: 976-391484), uno de los mayores espertos aragoneses en el laboreo de las abejas; también hay productores de esta miel artesanal en Calcena y Purujosa. Aparte de ello se puede encontrar, siempre en temporada, fruta, como almendras, peras o cerezas; y tambien robellones. Y no hay que olvidar una parada en Arandiga para hacer justicia a sus conocidísimos ajos.

 

DORMIR

    Escasa infraestructura sobre el terreno: una casa de turismo rural en Trasobares. Casa Inocencia (Tel: 976-829241); fonda Esther en Tierga; y en Calcena se encuentra un Albergue (Tel: 976-829040). Bien hacia Tarazona y Borja, bien hacia La Almunia y Calatayud crece la oferta de forma considerable.

EL OTRO MONCAYO

    Cada día más, la facilidad de las comunicaciones determina el conocimiento turístico de una zona. El Moncayo, monte emblematico de la provincia, se ha desarrollado por su cara norte, debido a las mejores carreteras y la esistencia de poblaciones como Borja y Tarazona. Sin embargo, este otro lado, la “cara oculta” como proclaman algunas pegatinas en los coches, no desmerece a la conocida. Situada en parte dentro del Parque Natural, más tranquila y apacible, ofrece, especialmente en estas fechas, frontera entre verano y otoño, una amplia multiplicidad de paisajes, asi como excursiones a pie por caminos. La carencia de infraestructuras –cada vez menor, ciertamente- se compensa con la amabilidad de los lugareños y la tranquilidad para el visitante.

COMER

    Tampoco es sencillo comer sobre la propia ruta, pues no existen restaurantes en sentido estricto, aunque si le puedan servir en algún bar. Nuevamente hay que acercarse a los grandes nucleos de población para poder ser atendido con cierta variedad: Illueca, La Almunia, Borja, Tarazona,ect.

A PIE

    El GR 90 Sendero de Gran Recorrido acerca al visitante, desde Arándiga hasta el Parque Natural de la Dehesa del Moncayo. Apartir de Purujosa se pueden realizar numerosas escursiones, a pie o por pistas, que permiten contemplar tanto rapaces como pinares y cursos de agua, de inusual belleza en otoño.

PARA VER

    Castillo. Arandiga. Los restos de este castillo explicitan su adaptacion al terreno, sobre un cerro que domina la confluencia del Aranda y el Ïsuela. De irregular planta, no muy grande, contaba con torres rectangulares en sus dos extremos, además de la que protegía la entrada, en peor estado de conservación. Conserva sus almenas y, según Cristobal Guitar, parece obra del siglo XIV:

    Castillo. Mesones de Isuela. Uno de los más impresionantes de los conservados en Aragón a pesar de estar inconcluso, fue mandado construir en el siglo XIV por el arzovispo de Zaragoza, don Lope de Fernandez de Luna. De planta rectangular, con 6 torreones, que se extienden a lo largo de 80 metros, conserva en una de ellas la capilla, cubierta por una trabajada techumbre mudejar.

La cara oculta del Moncayo

A lo largo del lsuela, escondido en la parte menos conocida del Mon­cayo, se suceden torres de castillos e iglesias, en un valle que se cierra sobre sí, descubriendo inusuales paisajes

    Parte esta ruta de la afamada por sus ajos Arándiga, donde confluyen en uno solo los ríos Aranda e Isuela, para remontar este último camino de la cara más desconocida del Moncayo. Las ruinas del castillo, arriba en el peñasco, anticipan dos características del camino: la poderosa presencia de fertificaciones –fue tierra fronteriza- y la pervivencia del mudejar como estilo arquitectonico. La iglesia del lugar muestra dos interesantes retablos.

    Dejando atrás sobre un pequeño cerro Niguella, con un pretil mudejar en el coro de la iglesia, pronto se impone la visión del castillo de Mesones de Isuela, uno de los más espectaculares de la provincia, al parecer inacabado.

 

     El río profundiza entre los montes, fértil y verde. En Trasobares fue donde Violante de Luna abandonó el claustro cisterciense que regia para dirigir la defensa del castillo de Loarre contra Fernando 1 de Antequera, allá a comienzos del XV; hoy solo queda su fachada. Pero la iglesia de La Asunción conserva,

 

 

afortunadamente restaurado, un magnifico órgano y el retablo renacentista.

Llegando a Calcena, el paisaje es casi ya desfiladero. Los colores del ribazo invaden el paisaje, que compite en colorido con las doradas torres de la iglesia de Calcena, que fue residencia de los obispos de Tarazona. Dedicada a Nuestra Señora de los Reyes, conserva dos puertas románicas, aunque su interior es posterior, hay que detenerse en el retablo de la capilla de la Degollación de San Juan Bautista, atribuida a Jerónimo Cósida, del XVI.Hay que caminar Calcena, perderse entre sus cuevas que fueron bodegas, acercarse a la ermita románica de San Miguel o, simplemente, contemplar el cielo a la espera de ver pasar un buitre leonado.

El viaje se acaba, bien hacia Pu­rujosa, pintoresca localidad, colgada en un risco, casi ya en Soria; bien por Oseja, que fue asentamiento bereber, a través de una serpenteare carretera que llega al Aranda. El Moncayo, ya a la espalda, muestra su otra cara, la desconocida.

 Bien conservado es menester detenerse en la capilla del mismo, sita en uno de los seis torreones, dotada de techumbre de nuevo mudejar.

El caserio de Tierga a la izquierda, se agolpa en torno a la iglesia. La cupula de la iglesia de Calcena, en el centro, brilla desde lejos. 

 

 

HERALDO DE ARAGON

n Carreteras comarcales

Señor director:

Soy un ciudadano que, por motivos de trabajo, un día tuvo que, dejar el pueblo donde nací, pero sigo amándolo y siempre que mi trabajo me lo permite procuro pasar unos días de descanso en el En este sentido quiero llamar la atención a los responsables,

del estado en que se encuentran las carreteras comarcales que van desde Calcena a Beratón, la de Calcena al cruce de Jarque, sin olvidar la de Morata a Calcena, principalmente desde Tierga. Me dirán que en estos días las están arreglando, pero en realidad lo único que están haciendo es un parcheo de mala

muerte (lamentable). ¿Acaso no tienen derecho los vecinos de Trasobares, Calcena, Purujosa, Beratón u Oseja a algo mejor? ¿Acaso los que como digo hemos tenido que salir de dichos pueblos no tenemos derecho a visitarlos, a un viaje más seguro?

 

José María Tormes
     

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