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El Eco del Isuela nº 18

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CALCENA EN EL PASADO.

El entierro.

Concepción Martínez Torrubia

Quiero contaros a los más jóvenes, antes de marcharme, cómo eran los entierros en Calcena.

Si fallecían por la noche, salía el "tío cojico" antes de amanecer con una campanilla, por todas las calles y donde pregonaban los alguaciles decía: "Rogad al Señor con un Padrenuestro, Ave María por el difunto de hoy". Todos los que marchaban al campo sabían que tendrían que venir antes para acudir al entierro. Impresionaba mucho.

La Hermandad de la Sangre de Cristo tenía unas telas negras para colocarlas en los patios. Ponían una mesa en el cetro donde depositaban la caja para esperar al Sr. Cura. Daban a los chicos dos docenas de velas para acompañar al difunto y al finalizar todo les daban una perra gorda. Llegaba el sacerdote con capa negra, dos monaguillos vestidos y un familiar del difunto que acudía a por la Cruz. Siempre venía nuestro buen Apolinar cantando (espero que Dios se lo habrá tenido en cuenta y lo tendrá muy cerca de Él; se lo merece). Allí acudían mas cantores (había muchos) y desfilaba el entierro por este orden: primero las velas, luego el sacerdote, monaguillos, cantores, a continuación la caja y seguían familiares, hombres con capa negra y sombrero (que era el del día de la boda) y seguidamente el pueblo en general. Había mucha familiaridad y mucha unión.

 

ORACIÓN DE LAS ALMAS

 

Una noche muy oscura

en el rigor del invierno

murió un alma pecadora

y murió sin sacramentos.

 

Fue a ver la cara divina

luego que salió del cuerpo

"Yo soy la oveja perdida

que a vuestro rebaño vuelvo".

 

"Escucha oveja perdida,

pues yo te escuché el primero.

Yo te dejé mis rosarios

y los encuentro en el suelo,

yo te dejé mi calvario

y tú lo pasas corriendo".

 

 

 

 

 

 

La Virgen como piadosa

al punto baja del cielo.

"Hijo mío de mi alma

por la leche que mamaste

de estos virginales pechos

que tengas piedad te ruego

de esta alma que sin remedio

ahora se está perdiendo".

 

San Miguel pesador de almas,

vaya luego a por el peso.

El mandadito se hace

la Virgen echó el rosario

y el peso quedó en suspenso.

 

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MALAS NOTICIAS, FÁCIL SOLUCIÓN

El Heraldo de Aragón del domingo 4 de abril de 1999 traía malas noticias para Calcena; según el padrón del 1 de enero de 1998 nuestro pueblo tiene menos de cien vecinos y pasa a ser "concejo abierto" y su Ayuntamiento pierde los concejales.

Calcena sigue cayendo y eso es malo para todos; para los que viven en Calcena y para los que vamos a pasar unos días de vacaciones. La mayor parte del presupuesto del Ayuntamiento proviene de subvenciones y su cuantía depende del número de habitantes. Es decir, que con menos vecinos quizás no se hubiera concedido la subvención para las piscinas o para el albergue; o un ejemplo más festivo, tantos habitantes tienes, tantos grupos de jota, bandas de música o actuaciones infantiles te corresponden en las distintas campañas culturales.

 

Según los habitantes el estado se gasta más o menos dinero en mantener la sanidad, las carreteras, el cartero, ... Pero todo esto no es lo peor. De seguir así, es posible que llegue un día en que Calcena pase a depender de otro pueblo, por ejemplo Trasobares, y que su ayuntamiento decida el dinero que se invierte en nuestro pueblo, o autorice las cortas de leña, o tengamos que acudir allí para solicitar un permiso de obras para nuestra casa. Eso no es bueno y sino que se lo digan a los de Purroy y los problemas con el ayuntamiento de Morés.

De todas maneras, el artículo del Heraldo da la solución: empadronarnos en el pueblo, aunque no vivamos en él. Para la mayoría de nosotros no significa ningún trastorno: la asistencia sanitaria no es problema, el colegio de los hijos se elige según el lugar de residencia o trabajo de uno de los padres, el impuesto de circulación es más barato.

 

Sólo a los pensionistas con bajo nivel de renta puede serles beneficioso el estar empadronados en Zaragoza. ¿Que falsearíamos la realidad?, de acuerdo, pero todo el mundo lo hace y la picardía es un recurso de los pobres para sobrevivir.

En resumen, NOS TENEMOS QUE EMPADRONAR EN CALCENA para que en las próximas elecciones haya más de 100 vecinos.

Todo lo anterior es una opinión. Si alguien viera otros inconvenientes o ventajas sería bueno que los enviara al Buzón del Lector para hacerlos llegar a todos los calceneros y que cada uno decida.

Fernando Ruiz

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