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El Eco del Isuela nº 18

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MI MAESTRA, DOÑA MARÍA

Al recibir el último boletín, cual ha sido mi sorpresa al enterarme del fallecimiento de Doña María.

Era una de sus alumnas, de las que están en los cincuenta y nunca he tenido otra maestra; por eso la recuerdo con mucho cariño y gratitud. Mis recuerdos son iguales a como la describe Aurelio en su artículo; no puedo quitarle ni ponerle una frase más; la recuerdo como el dice.

Empecé en las escuelas de la plaza y también estrené las de la calleja. En aquellos tiempos, cuando estábamos en las escuelas viejas, había muchos chicos y chicas en el pueblo. La plaza estaba llena; no cabíamos en ella, lo pasábamos muy bien jugando a la pilla la reata, al marro, las agujas, los santos, al descanso y a otras cosas más. Por eso, ahora veo como ha quedado mi pueblo y me da mucha pena. Yo, como hija de Calcena, lo llevo siempre dentro de mí.

Eran duros aquellos años, ¡ya lo creo!, con un libro o dos para todos los cursos, una pizarra, un pizarrín, un cuaderno de cincuenta céntimos y vale, (algunos tenían pinturas). Por eso, enseñar entonces tenía más mérito; faltábamos mucho a clase ya que nuestras madres tenían que ir al campo y nosotras nos teníamos que quedar con nuestros hermanos pequeños. Estoy escribiendo y me vienen a la memoria muchos compañeros, unos de mi edad y otros mayores; hace muchos años que no nos hemos visto y me gustaría hacerlo. Al leer estas líneas algunos recordarán cuando nos dejaban encerrados por no sabernos la lección, pero lo pasábamos muy bien y casi nos alegrábamos (como lo cuento). A veces lo comento con mis amigas y nos reímos mucho. Doña María era una maestra estupenda y maravillosa; todo lo que yo se lo aprendí con ella.

La recuerdo muy cumplidora de su deber y exigente con todo, siempre he tenido buen recuerdo de ella.

Al pasar el tiempo te das cuenta del interés que tenía por enseñar con un material tan limitado en aquellos tiempos y, como ya he dicho, con tantas bajas en las clases por motivos ya mencionados.

Si llegan a su hija Aurelia estas líneas quiero que sepa que ha tenido una madre que cumplió con su deber con amor y dedicación; por eso, siempre estará en mi corazón.

Llevo a mi pueblo dentro de mí, y cada día más, pero también recuerdo lo mal que lo hemos pasado, lo mucho que hemos trabajado (esto antes) y ahora me dan miedo los servicios tan malos que tenemos por estar tan lejos de todo y tan malas comunicaciones; me asusta el futuro de nuestro pueblo.

Quiero expresar desde estas líneas mi sincero agradecimiento a todos aquellos que de una manera u otra se toman interés en hacer algo por CALCENA.

Recibid un caluroso saludo.

Nieves Hernando

 

 

 

No se que tienes Calcena

que a todos atraes tanto

atraes a los del pueblo

a forasteros y extraños.

 

Eres como una enrredadera

que sube hasta los tejados.

 

Eres como el agua fresca

que en el camino encontramos.

 

Eres como la amapola

que el viento va deshojando.

 

Eres como el aire fresco

que todos necesitamos.

 

Eres manantial de salud

de enfermos y de sanos.

 

Eres remanso de paz

la que todos anhelamos

medicina para el cuerpo

y para el alma descanso.

 

Vitoriana Tormes

 

PREGUNTAS QUE ME HAGO EN VOZ ALTA

l ¿Se tendrá este verano la piscina a punto de usarla...?.

l¿Se decidirán, quienes pueden, a colaborar en la Revista "El Eco del Isuela" para que los más jóvenes nos enteremos de lo que fue el pueblo, contándonos lo que ellos saben, lo que han vivido o los recuerdos de antaño...?.

lArreglarán alguna vez la DGA o la DPZ las carreteras para que se pueda ir al pueblo con un mínimo de seguridad?.

l¿A qué se debe que en las Oficinas de Turismo de Zaragoza, pese a solicitarlo la gente, no hay folletos-trípticos animando a ir y conocer la belleza de Calcena?.

 

  

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