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El Eco del Isuela nº 19

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EL MONCAYO, FANTÁSTICO, LEGENDARIO Y MISTERIOSO

Este es el título de un libro de Alberto Serrano Dolader en el que Calcena sale citado varias veces y transcribimos los párrafos correspondientes.

Redacción

            Cuando habla de las brujas del Moncayo dice "... En Calcena todavía se recuerda que un marido atribuía poderes de bruja a su mujer. El matrimonio vivió a inicio de nuestro siglo, y seguro que era bruja, porque él le cascaba y ella no sangraba. Eso me contaron.".

En otro capítulo hace referencia a las leyendas con relación a la naturaleza. Así dice ..." en Calcena existe la Peña de los Moros. Está separada por un barranco natural del denominado Puente Jascones (?). Los vecinos han escuchado a sus mayores repetir una y mil veces que, en tempos ancestrales, un puente de cadenas unía la Peña con Jascones; el puente era utilizado por los míticos moros para ir a buscar leña". También nombra a la fuente..." al llegar a Calcena, justo al pie de carretera, el visitante podrá ver una fuente. Dicen que en ella renace el río Isuela.

Los antiguos romanos ya extrajeron el mineral precioso. Un barranco, popularmente denominado Valdeplata, albergó minas de cierta importancia, como la "La Ménsula", conocida a inicio de nuestro siglo como "San Luis". Sondeos oficiales realizados en 1975 pusieron de manifiesto que todavía existe un filón de unas 100.000 toneladas. Pero su explotación no resultaría rentable: en él casi todo es plomo de mayor o menor calidad. Solamente 15 gr de cada 1000 son plata. Si alguien se dedicara a extraerla podría llegar a amontonar los 1500 kg que hemos mencionado. Además de la presencia romana, la historia señala que las minas de Calcena fueron trabajadas en el siglo XVI, llegando incluso a afirmarse en el inicio del XVII, con no poco optimismo, que "las minas de Calcena exceden en riqueza a las de Potosí, puesto que de cada quintal de mina se sacan 8 onzas de plata". Hay constancia

En mitad del pequeño estanque que se forma hay un peñasco que jamás es sobrepasado por las aguas, por copiosas que estas sean. Los del lugar aseguran que cuando se iniciaba el siglo una sequía asoló los campos. Con todo fervor se depositaron encima del peñasco las reliquias de

 

Las minas de Valdeplata

 en el Ayuntamiento de haberse entregado a la hacienda de aquella época diversa cantidad de material precioso. En el siglo XVIII debían seguir en explotación, puesto que Fray Lamberto de Zaragoza las menciona junto a otros yacimientos aragones de

Santa Constancia y la fuente volvió a manar. Por eso la piedra es tenida poco menos que como cosa santa. Más aún si tenemos en cuenta que hubo quién, mofándose del milagro la hizo desaparecer y hubo que volver a colocarla en su sitio como único método de frenar una grave e inesperada enfermedad que por arte de magia se cebó en él. Los gozos que se cantan a la Santa recuerdan lo acontecido: "A esta fuente caudalosa/ Se le secó su corriente./ Luego que bajó Constancia/ salió el agua prontamente./Qué milagro tan patente/ es muy digno de alabanza./ Rogad a Dios por nosotros/ gloriosa Santa Constancia".

            Nombra las minas deValdeplata: ..."por lo menos 1500 kilos de plata atesoraron las entrañas de Calcena.

 materiales preciosos, como los de Bielsa, Santa Cruz de Hinojosa, Albarracín, Villarluengo y Trasobares. Madoz señala en su famoso diccionario que en 1826 "se hallan abiertas la mina llamadas de Val de Plata, en las que existen trabajando unos cuarenta hombres diariamente y de ellas se extrae mineral de azufre, barniz, plata y plomo".

El período de mayor actividad se situó en el siglo XIX. Entre 1845 y 1864 una compañía inglesa se hizo cargo de las explotaciones, llegándose a abrir pozos que, como "El Pluto", alcanzaron lo 43 metros. Pero el negocio no debió ser considerable: en 1853 apenas se extrajo algo más de kilo y medio de plata.

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