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El Eco del Isuela nº 20

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LA PESTE DE CALCENA EN 1653

 

 

 

Hacia 1650 vivían en Calcena entre 1000 y 1500 personas, según el censo de 1646, los libros parroquiales y la información de algunos viajeros.1,2,3 . La escasa tierra cultivable y la ganadería ocupaban a una parte de la población y el resto tenía que dedicarse a las minas y a labores artesanales que incluían los tejidos de lana y el vidrio1,2,4.

           Poco se imaginaban sus habitantes lo que les esperaba. En 1647 aparece la peste en Valencia, parece que proveniente de Argel 5. La dinastía de los Austrias estaba en guerra con Cataluña y el trasiego de soldados a través del Reino facilitó que la enfermedad se extendiera a toda la Corona de Aragón. ¿Cómo es posible que llegara a un lugar tan apartado y con tan malas comunicaciones (ya entonces)?. Probablemente porque los artesanos de Calcena viajaban a Castilla y al resto del Reino para vender sus productos y para obtener  materias primas para la transformación.

           El primer caso aparece en el mes de junio de 1653 y la epidemia termina a finales de septiembre. En estos meses murieron 421 personas, alrededor del 40 % de la población: "casados o viudos 181, mozos solteros y doncellas 18, muchachos de comunión 42, otros muchachos 3, niños 105 e hijos y sobrinos sin indicar edad 34" 6. Para hospital de apestados se habilitó el Palacio y castillo del señor  obispo de Tarazona. Se abrió el 17 de junio y se cerró el 8 de diciembre.

           Podemos suponer lo que humana y económicamente fue la peste para Calcena. Disminuyó la mano de obra, disminuyeron los compradores y además los artesanos no podían salir del pueblo para vender sus productos. En esos tiempos no se sabía que el germen que produce la peste se transmite a través de la picadura de la pulga de las ratas. Por ello, para dificultar su expansión en lugar de medidas higiénicas, lo que se hacía era aislar las poblaciones, evitando la salida de las personas hasta que dejaba de haber nuevas defunciones. De todas maneras, los calcenarios siguieron saliendo a vender fuera del pueblo, hasta que el Consejo de Aragón mandó cercarlo con Ministros de la Ley dado que "salían cuadrillas por todas partes"  y el Consejo de Castilla mandó vigilar la frontera para que no llegaran ropas desde el pueblo hasta Agreda.

           Pero en todas partes hay gente con pocos escrúpulos y como muchas familias desaparecieron por completo "muchos y diversos bienes muebles de los difuntos" desaparecieron y "hay quien trata de ocupar con mal título bienes inmuebles que no les pertenecen". Para poner orden, llega desde Tarazona el Canónigo Juan Eugenio Casante y Blasco que lanza la excomunión contra los "que careciendo de legítimo título tratan de hacerse con

 

bienes inmuebles" 6. También añadía que "se disponga de dichos bienes para las almas de los difuntos"; es decir, para misas, novenas y otros sufragios, con lo que ,dada la mortandad, los ingresos para la Iglesia no serían desdeñables.

       La peste supuso un parón económico y una vez pasada la epidemia no había compradores porque recelaban de los tejidos. Si en tiempos pasados Calcena había exportado a Castilla y Navarra más de 500 paños y guequillas, en 1667 no sacaba más de 20  7. En 1675 todavía no había alcanzado el número de habitantes que antes de la peste.

Para la realización de este trabajo se han tomado datos de uno previo de Antonio Tormes.

Fernando Ruiz

 

1 Labalia Juan Bautista. Itinerario del Reino de Aragón. 1610-1611.

2 De Asso, Ignacio. Historia de la economía política de Aragón. 1798.

3 Maiso González J. La peste de Calcena de 1653. Estudios. departamento de Historia Moderna N0 77. 1987.

4 El Consejo de aragón a S.M. deI 26 de julio de 1653 en ACA. Secretaria de Aragón, lg 96, s.f.

5 Redondo Veintemillas G. Aragón en su Historia. Felipe I de Aragón. Cap. IV. Caja de Ahorros de la Inmaculada. 1980.

6 Archivo Parroquial. Libro de los Muertos de 1628 a 1705. f 73.

7 Colás Latorre, G: “Las ciudades y la industria en el Reino de Aragón en los primeros años del reinado de Carlos II, según diez cartas responsivas. Rev. Estudios del Dpto. de Historia Moderna. Zaragoza. 1974.

 

 

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       En los últimos años, la Iglesia Parroquias de Nuestra Señora de los Reyes ha "pegado" un cambio radical. De su antiguo deterioro, ha pasado a la situación actual de limpieza, orden y belleza. Esto es obra del Ayuntamiento, de la Parroquia y de los muchos calcenarios/as que contribuyen en la limpieza, en los adornos, "mediando" en los organismos oficiales, ayudando en los oficios, .... Siendo o no creyente, sus retablos, pinturas, ornamentos, fábrica, son de visita obligada (y apoyo) para todos los calcenarios. Podemos estar orgullosos de nuestra Iglesia.

 

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