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El Eco del Isuela nº 20

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LA CABRA MONCAINA

Antonio Vicente (Veterinario)

que todavía hoy en poblaciones como Aranda del Moncayo, y otras cercanas, se conozca a este tipo de cabras como "Cabras Oritas". A este respecto cabe recordar de los escritos de Santos Arán la siguiente expresión: "además, su temperamento y lo vistoso que es su color favorecían la demanda ".

         Estos animales se encontraban perfectamente adaptados al medio accidentado en que vivían y su aptitud lechera era muy apreciada; "Hemos visto muchas cabras de Moncayo, de aspecto rústico y poco lecheras. Arrancadas de la rusticidad y adquiridas por dueños de rebaños para la venta de leche en las poblaciones, han sido excelentes lecheras a los dos o tres partos. Las hijas competían con cabras murcianas a pesar de ser el padre también del país".

            De las publicaciones anteriores, fechadas a primeros de siglo, se desprende la existencia de un potencial lechero muy interesante en la Raza Moncaína. A pesar de ello, estos caprinos fueron perdiendo importancia hasta entrar en franca regresión, llegando en los momentos actuales a una situación absolutamente precaria con muy pocos animales y en zonas muy delimitadas, y cuyo futuro es como mínimo incierto. Las razones de este retroceso han sido muy variadas, desde el cambio de especie a explotar, fundamentalmente ovino, a la absorción parcial por parte de otras razas más productivas, pasando por los numerosos cruzamientos desordenados que se han dado en estos animales.

Hace unos cuantos siglos que llegaron a nuestro país, procedentes de las zonas centrales del continente europeo, un grupo de caprinos de colocaciones oscuras, pelo largo y cuernos dirigidos hacia atrás, tipo Aegagrus.

            En un primer período estos caprinos se asentaron en los Pirineos, para difundirse más tarde por el resto de la Península, enclavándose preferentemente en zonas montañosas. En aquellas áreas donde se instalaron fueron influyendo sobre la población autóctona caprina dando lugar a diferentes razas o agrupaciones étnicas.

            Una de las razas que se fueron formando por influencia de la primitiva raza Pirenáica fue la Raza Moncaína o Cabra del Moncayo establecida fundamentalmente en los alrededores de esta zona montañosa, de la que adquiere su nombre, y en otras zonas del Sistema Ibérico. En sus mejores momentos esta raza adquirió gran importancia no sólo en las zonas aledañas del Moncayo, sino también en otras zonas de Aragón, La Rioja, Navarra y parte de Castilla, donde estos animales eran utilizados para la producción lechera, al parecer elevada, combinada con su gran rusticidad.

            Santos Arán en 1907 comentaba en sus publicaciones la existencia "en el Moncayo de una población caprina excelente pero muy descuidada. (... ), de temperamento muy rústico, proporciona no obstante, tres litros de leche como término medio, sobre todo si se les atiende bien. ".

 

 

De sus descripciones se desprende que era una cabra de color generalmente oscuro, tamaño medio y con cuernos, que presentaba una banda amarillenta de color claro desde la base de los cuernos hasta la comisura de la boca. Este mismo color se presentaba en las extremidades y parte inferior del cuerpo. Presentaba además un pelo abundante y de longitud apreciable. La distribución del color amarillento en la capa hace 

  El modelo de ganadería establecido durante las últimas décadas, tanto en España como en los países de su entorno, se ha basado en:

            * La intensificación de las técnicas de producción animal, con el recurso al empleo masivo e indiscriminado de las razas, líneas y/o estirpes de animales zootécnicos específicamente adaptados a aquellas.

Esto se ha traducido a la postre

 

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