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El Eco del Isuela nº 23

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FIESTAS DE CALCENA.

El carnaval.

Hace años la gente seguía deseando cambiar de vida durante unas horas y se disfrazaba de lo que podía. No había mucho, o nada, de dinero y se disfrazaban, con la cara tapada, con trajes de los abuelos y no con los trajes estereotipados de ahora. Era costumbre echarse vino de unos a otros. Y el último día del carnaval era de los quintos; se juntaban y pedían por las casas viandas para hacer una merienda. Iban de ronda los quintos, y los gorrones, con un burro y con músicos (bandurrias, guitarra, violín) e iban cantando estas coplas que nos contó Tadeo Torrubia:

 

Despierta sí estás dormida

y vuelve del otro lado

dale un beso al almohadón

y di que a mi me los has dado.

**

Señor Alcalde Mayor

ponga usted la vara tiesa

que los que vamos rondando

tenemos la cabeza ????.

**

Esta noche ha de salir

la ronda de la alpargata

si sale la del zapato

armaremos zaragata.

**

¡Ay! Que cuesta tan penosa,

de subida me reviento,

pero tengo una morena

que me ayuda con su aliento.

**

Las mocitas de este pueblo

cuando se van a dormir

dejan el balcón abierto

por si alguno quiere subir

**

Las mocitas de este pueblo

cuando se van a dormir

dejan el culo al aire

para apagar el candil.

 

Y así hasta la guerra civil en que se prohibieron los carnavales  

F. Ruiz

 

 

ADIVINANZA  

M. I. López

 

En blancos paños nací.

Y en verde me transformé

tanto fue mi sufrimiento

que amarillo me quedé.

El limón

EL CICLO DE LA VIDA

Aunque sean retazos vamos a contar algunas tradiciones que hemos recogido sobre el nacimiento, la boda, el entierro,...

EL NACIMIENTO

Sólo había madrina, y no padrino, y era la que llevaba el niño al cura para bautizar. Tras el bautizo, los padres daban chocolate a los chicos y en caso de que no lo hicieran le gritaban al niño recién bautizado:

¡que le entren cagueras! ¡Que le entren cagueras!...

LA BODA

Aunque ahora la ceremonia dura unas horas, antes duraba dos o tres días. Previamente, si venía uno de fuera, tenía que pagar “la manta” a los mozos del pueblo (afortunadamente, para algunos, esto ha caído en desuso)

El primer día el novio iba a casa de la novia acompañado de los invitados y le decía al padre.

“Vengo a pedir la mano de su hija para que sea mi esposa”

A lo que el padre respondía (hablador él):

“¡Ahí la tienes!”

Tras la boda se repartían peladillas a los chicos La noche de bodas, una ronda de mozos se acercaba a la casa de los recién casados a dar la tabarra y no se iban hasta que recibían “el botifuera”, es decir una botella de anís y una torta.

De todas maneras, algunas rondas tenían muy mala idea.

Si el casado era un viudo, por la noche le daban “la cencerrada” y cantaban:

¿ Quién se casa?, ¡fulano!,

¿con quién se casa?, ¡con mengana!,

¿que le regalará? ¡un chiflete!

¿Para qué? ¡para que se lo meta por..!

Por el día las canciones aún eran más hirientes, y aún así se les daba argo para que se fueran de la puerta.

F.Ruiz

Los cabezudos en las primera fiestas de agosto

 

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