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El Eco del Isuela nº 24

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El Ayuntamiento ha construido una paridera en la zona de Valdepalacios –subiendo de Trasobares a la derecha- para asegurar algún ganado en nuestro término municipal, con los ingresos económicos que ello supone.

 

La torre de la iglesia tiene reloj que empezó a funcionar a últimos de marzo. Se encuentra situado en el último cuerpo de la torre, mirando hacia la plaza y marca las enteras y las medias. Cuando la torre de una iglesia no tiene un reloj, con sus campanadas horarias, parece que le falta algo.

 

El Presidente de la Diputación de Zaragoza visitó Calcena durante el mes de febrero y fue informado de todas las necesidades que tiene nuestro pueblo.

 

Con una nueva paella obsequió el Ayuntamiento a los presentes en Calcena el Sábado de Resurrección. Hubo unas 270 raciones que despachamos en la plaza.

Unos juegos infantiles han sido colocados en la Fuente por la Asociación Cultural, llenando de color ese rincón del pueblo.

Dos comuniones tendrán lugar en Calcena a lo largo de mayo y agosto. La de Jorge, el hijo de José Luis y Charo, y la de Raquel, hija de Victor y María Jesús. Cuando tengamos fotos las pondremos en el boletín. Por lo pronto, felicidades a todos; también a todos los calcenarios, porque es una buena noticia.

 

Se entregaron las medallas de la Cofradía de Santa Constancia tras los Oficios de Semana Santa. Tras ser bendecidas por nuestro párroco, fueron entregadas a los cofrades.

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Oración del borrico

 ¡Ah¡!ah¡ ¡aahh!.

Perdona, Señor, se me escapó un rebuzno. ¡Soy un borrico!, pero Tú me conoces bien desde aquella noche que lloriqueabas entre mis pajas. Por eso, Tú comprendes mi tozudez, hecha a fuerza de palos, ayunos y asperezas. Sabes mi coraje para aguantar bajo la carga y ser lo que quisiste que fuera, un borrico. Perdona, si acaso te dejo en mal lugar con mi torpeza o desconfianza. Es que cuando me apalean me dan unas ganas de cocear y revolcarme… Bien sabes que preferiría topar con los niños con mi morro de terciopelo, si no se asustasen. ¡Soy tan torpe! No te pido que me hagas distinto, te pido fuerzas para ser como me imaginaste. Que los hombres comprendan que, aunque burro, también soy criatura tuya. Y, me avergüenza decírtelo, concédeme la sencillez de mi corazón de no envidiar al caballo, ¡tan elegante! Es que… en el fondo, prefiero quedarme olvidado junto a un pesebre pensando que estás conmigo, como aquella noche en Belén.

Maribel

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