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El Eco del Isuela nº 25

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GRAN ÉXITO DE LA 1ª Calcenada. Algo importante para Calcena.

El 3 de agosto, coincidiendo con el primer día de fiestas, llegaron a Calcena los participantes en la 1ª Calcenada.

Calcena necesita más ideas y menos pesimismo. Por ello ha sido magnífica la idea de Mariano Miguel y de la gente que, con esfuerzo, le ayudó al organizar la 1ª Calcenada, combinando el deporte y el intento de llamar la atención hacia nuestro pueblo. Salió en la prensa, en la radio y trajo personas al pueblo que de otra manera no sabrían donde estaba Calcena. A Mariano, a los que le ayudaron marcando el recorrido, a los participantes, a las furgonetas de apoyo, a los que estaban en la meta animando, al Ayuntamiento que agasajó a los participantes, a todos,  gracias por vuestro esfuerzo y ¡a preparar la 2ª Calcenada!

 

A continuación transcribimos dos artículos, donde los participantes en la 1ª Calcenada cuentan sus impresiones

El viernes 2 de agosto nos presentamos en Vía Universitas para iniciar la primera Calcenada, que consistía en recorrer andando los 100 kms. que separan Zaragoza de Calcena, el objetivo era hacerlo en menos de 24 horas.

Al ser la primera edición la incógnita que rondaba nuestras mentes era saber si seríamos capaces de llegar al día siguiente al destino en el tiempo máximo y si estaría cada uno de nosotros entre los afortunados.

 

Salimos 12 andadores de los cuales sólo 2 habían acometido una experiencia similar, los demás habíamos entrenado duro para llegar en buena forma al día esperado. En la salida había un numeroso grupo de conocidos que nos despidió y nos dio los primeros ánimos.

Empezamos el recorrido formando pequeños grupos que se distanciaban unos pocos metros los unos de los otros, siempre escoltados por nuestras valiosas furgonetas, que en pequeñas paradas nos abastecían principalmente de bebidas, era el momento de intercambiar impresiones entre todos.

El recorrido transcurría paralelos al Canal Imperial en un terreno llano

y con una estupenda temperatura para caminar.

Al caer la noche, sobre las 11 de la noche, hicimos la primera parada larga, comimos algún que otro bocadillo que después de unas 4 horas de andada nos supo como el mejor manjar.

La siguiente meta era llegar a Epila donde volveríamos a parar. De aquí en adelante la noche sería nuestra compañera, una noche buenísima para andar por caminos. A partir de las 2 de la mañana el camino se hacía un poco más duro, se empezaba a notar el cansancio acumulado, se hablaba menos, se compartía el tiempo con el silencio de cada uno y con pequeñas bromas sobre nuestra aventura.

Nuestro próximo alto estaba cerca, Epila, allí llegaríamos sobre las 4,30 de la mañana, paramos en la entrada de las piscinas y volvimos a reponer fuerzas, vemos ya nuestras primeras rozaduras, alguna que otra ampolla y las piernas entumecidas. Cambio de vestuario ya que la noche invitaba a ponerse la manga larga.

La siguiente etapa, en mi opinión, sería la más dura, Epila-Rodanas, nos separaban 18 kms. de camino que tendía

 

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