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El Eco del Isuela nº 26

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guía, el propio alcalde, nos informó de todo lo que pudo, que no fue poco, pese a que el nos hubiera dicho más cosas, pues llevaba bien aprendida la lección; pero había prisa por ver todo. Si la vista del impresionante castillo llama la atención del viajero ocasional, entrar dentro de sus muros, visitar sus estancias, sobrecoge y nos admira su lenta recuperación. Sólo por verlo merece la pena el viaje, aunque se haga larga la corta subida. Visita corta, pero obligada, a la capilla del castillo, magníficamente recuperada, y a la iglesia del pueblo, pequeña, pero bonita.

            De Camino a Illueca, otra corta parada para dar un ligero paseo por Tierga y admirar su impresionante iglesia parroquial. Mereció la pena la parada. Bonita iglesia, con su impresionante altar mayor. No podíamos pensar que íbamos a admirar tanto en tan poco espacio.

            De aquí, rapidicos, pues el tiempo apremiaba, hacia Illueca, la ciudad querida, al menos para quien redacta esta crónica. En Illueca pudimos recrearnos en la visita pausada a los nobles aposentos del único Papa aragonés. Admiramos las techumbres, los cambios habidos en las dependencias, los avances en la rehabilitación y nos empapamos de todo lo que nos rodea, no sólo el castillo-palacio, sino también en la vida apasionante de dicho personaje. Fina, a la que desde aquí queremos agradecérselo de forma especial, nos contó con mimo, con cariño, muchas cosas del castillo. Para explicarlo como ella lo hizo hay que llevarlo dentro, y mejor imposible. Gracias Fina, de todo corazón. Después, un eufórico Don Justo, párroco de la iglesia del pueblo, en un admirable gesto de bondad, nos enseñó y explicó con cariño la historia y vicisitudes de esa Iglesia de San Juan Bautista, donde en una de sus vidrieras se puede admirar a Benedicto XIII. Después de una jornada tan intensa, sobre todo para los mayores, nos fuimos a reponer fuerzas al Mesón de la Pilarica (aunque le sobra el “ica”) ¡Y vaya si las repusimos!

         Desde estas páginas, queremos agradecer a los Sres. Alcaldes de 

Mesones, Tierga e Illueca las facilidades dadas, así como los obsequios que recibimos, pero, sobre todo, a los guías que tan amable y cariñosamente nos fueron poniendo al día en las  respectivas historias de los visitado y de forma muy especial a Fina del castillo-palacio de Illueca, a Don Justo por su amabilidad y al alcalde de Mesones, aprovechando para recordarle su promesa…

Cuantos integramos esta excursión salimos gratamente satisfechos por todo, ya que pasamos un día estupendo.

            Animamos a que hagan esta ruta. Saldrán con ganas de ver más cosas. Una no se cansa de ver que cada pueblo de nuestra geografía tiene cosas que enseñar y ser admirado. Cada pueblo es único, aunque todos formen una misma Patria, Aragón.

  Francha Menayo  

Secretaria de la Asociación de Vecinos “Zaragoza Antigua”.

Cuando venimos al pueblo somos perezosos y casi no salimos de él, ¡con la cantidad de arte y paisajes que tienen los pueblos del Isuela y del Aranda!. Os recomendamos empezar por Purujosa, donde su casi abandono ha permitido conservar su arquitectura tradicional en piedra cara vista y adobe que se mantiene en las casa que se van restaurando.

¡Lástima que ninguna ruta turístico-cultura llegue a Calcena!

Purujosa, otra ventana a la naturaleza

 

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