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El Eco del Isuela nº 27

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hubieras metido tu? Nosotros lo tuvimos muy claro: unas jarras bien fresquitas de cerveza, el susto fue quien pagaba, entre todos casi no lo podemos hacer. Nadie llevaba dinero.

San Martín-Lituénigo,  Casi eran las diez de la mañana en Calcena. José Luis Royo con su voz melodiosa da órdenes a todo bicho viviente. El no doblega y pone, eso si, a todo el mundo a andar, aunque sea en diferentes direcciones. Ha de dar la salida a las diez a las bicicletas, al autobús que lleva a los participantes de 40 y 20 Km. y a las furgonetas de avituallamiento. Algunos tienen encontronazos, pero son las ganas de hacer las cosas y los nervios porque todo salga OK. Esta etapa era fácil, más bien llana, un poco de calor, pero soportable.

Lituénigo-Litago, o el rompepiernas. Este trozo está ahí por Luis Miguel Sebastián. Es el estratega y así lo dispuso Creo que para la próxima edición lo quiere cambiar (si queréis vengaros os puedo dar su dirección. Se donde vive). Reconoce que es muy duro. Algunos ya se planteaban el abandonar y pasar por Lituénigo y ver su museo etnológico, o incluso pasarse por Trasmoz y ver las brujas. Pero todos decidían ir a Litago.

Allí estaba Rosa  Villar, la señora Alcaldesa de Litago en el bar Peña con Antonio, su señora y su hermano Jesús, junto con un puñado de voluntarios. Antonio Tormes… preparando el ágape o lifara Tan grande fue que entre la comilona y el rompepiernas, de un autobús que teníamos previsto para los abandonos pasamos a dos y algunas furgonetas Los abandonos  de las  bicicletas eran masivos. El calor hacia presencia con sus 45 grados. Algunos daban más temperatura, pero ¡y que mas da! si ya no se sentía nada. Los caballos también pasaban lo suyo. José Ángel y su veterinario, se entregaron  a fondo. Había  trabajo con los caballos, mucho calor y más kilómetros. Y había personas que querían venir con caballos de alquiler, casi nada, igual nos tenemos que comer  caballo y  jinete.

Habíamos pasado el ecuador de la prueba, sobre los 60 Km., para muchos también su meta. Comenzaba lo duro. Aquí pierdo el contacto con Alonso Ojeda,  compañero de viaje desde Borobia.

Litago-Añón. Ya no se sienten los pies. Las ampollas son ampollones; ya no es cansancio ni dolor; ya no se habla tanto entre las personas; los pensamientos se sublevan; los chinos que llevamos en el coco empiezan ha hacerte preguntas y comienza la otra prueba, la de uno mismo. 

Aprovechamos cualquier charca para refrescarnos. Que se lo pregunten a los de Gallur. De poco secamos la charca de Añón y bebemos de todos los

que vemos correr agua, ¡qué poco conocimiento!, para pillar cualquier cosa.

Bajábamos hacia las cuevas de Añón por la barranquera y alguien que no conocía la zona decía: “daría todo y más por un cervecita muy pero que muy fría” y le decíamos “igual la organización ha pensado en ello” y “contestaban esos… esos son unos”….peroooo ¡allí estaba Luis Miguel el más grande! (y no sólo en ese momento”) con 1 ½  de cerveza, pero que muy fresca. El personal no se lo creía. Claro, aun no se veía el chiringuito. No se cuantas cayeron. Volveremos para hacer una merienda en este paraje, ¡que bien montado lo tienen los de Añón!. Sus mesas, barbacoas, agua fresca e incluso  un chiringuito.

Añón-Alcalá. ¡Que pasada! vienen las primeras bicicletas, increíble, ni tomando atajos es posible llevar este horario. Nos saludan. Es Nacho, (si, de Calcena), se va como una moto y dos o tres más. No los conozco y menos con gafas, casco, el mono etc. Los primeros, el Padre de Superman, la Mama de Tarzán y Spiderman. Van como cohetes, parecen como huir de algo

Esta etapa es corta y fácil no hay desniveles, eso si, el calor aprieta lo suyo.

Alcalá –Talamantes. Andamos unos metros. Todo es llano y el suelo muy bueno, pero ya comienzan esas preguntas que denotan la falta de fuerzas, el cansancio y las ganas de terminar. ¿Pero que dices, que por allí sube la pista?, me estas engañando, aquello negro esta asfaltado,  parece una carretera. Que se lo pregunten a los ciclistas ¡menudo puerto entre las 4 y las 6 de la tarde!  45 grados, desmontado de la bici, tirando de ella y un puerto que no acaba nunca; unas bajadas y el castillo de Talamantes todos muy ilusionados al pabellón, pero ¡para que vamos a contar nada!. El año  2004 tendremos todo aun más atado y contaremos  cosas de Talamantes.

Talamantes-Calcena. En los tiempos que estamos y a Talamantes solamente llega la carretera; no sale. Calcena esta a 20 Km. y has de ir por pistas,

    

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