Pagina de inicio de Calcena

El Eco del Isuela nº 28

página 13

1 2 3 4 5 6 7 8
9 10 11 12 13 14 15 16

 

¡ALTO AL SANTO OFICIO! La Inquisición en Calcena.

José el molinero había dormido mal. El frío de Calcena le calaba los huesos y, además, hacía una semana que había pleiteado con el ecónomo de la parroquia por el alquiler de unos pastos en la Plana de los Ascones. José sabía que estaba pagado, pero mosén Damián afirmaba lo contrario. Corrían malos tiempos para enemistarse con la Iglesia. Era el año de Nuestro Señor de 1635 y en las Españas reinaba el muy católico, inútil  y mujeriego rey D. Felipe IV. Durante su reinado, la Inquisición, el brazo armado de la Iglesia, había alcanzado tal poder que ni siquiera nuestro católico rey, que hundió el reino en inútiles guerras defendiendo la verdadera religión, podía hacerle frente. Así que, con buen criterio, decidió aprovecharse de ella para perseguir y eliminar herejes, sodomitas, gente de mal vivir y, de paso, a sus enemigos políticos.

José estaba preocupado. Su familia siempre había vivido en Calcena. Su abuelo, Alí ben Mudir se convirtió al cristianismo por amable recomendación de nuestro devoto rey D. Felipe II. Aunque ello permitió que su familia se librara de la expulsión decretada en 1610 por su hijo D. Felipe III, sus vecinos, cristianos viejos, siempre miraron a los moriscos, o cristianos nuevos, como personas de clase inferior. En Calcena, como en todo Aragón, pocos podían asegurar que en su familia, con el paso de las generaciones no se había infiltrado sangre judía y musulmana. Aunque presumiera de limpieza de sangre, nadie estaba libre de la anónima denuncia de un vecino envidioso. José se acordaba de Samuel el alpargatero. Vivía cerca del Cortijo y un mañana lo llevaron a Zaragoza acompañado por los cuatro “familiares” que la Inquisición mantenía en Calcena. Pedro “el alparcero”, cristiano viejo, se quedó con su pequeño taller, para pagar las deudas por el alquiler del huerto de la Virgen, decían. Los calcenarios temían a los “familiares” y envidiaban sus prebendas y privilegios.

José decidió abrigarse y salir a la calle. Iba hacia el trabajo cuando Manuel de Tarazona, “familiar” y escolta del inquisidor le llamó. Temía escuchar: “date preso al Santo Oficio”. Al llegar a su altura le dijo:

.- “Dice Mosen Damián que ha encontrado el pagaré de tu alquiler. Ve con Dios”

.- “Y tu con El, Manuel”.

Miró hacia el cielo y siguió andando.

 

F. Ruiz

TOMA TU TIEMPO

 

De pensar: es un manantial de poder.

De jugar: es el secreto de la perpetua juventud.

De leer: es la fuente del saber y de tu sabiduría.

De pedir: es el más grande poder sobre la tierra.

De amar y ser amado: es el gran privilegio que Dios nos da.

De tener amigos: es el camino de la felicidad.

De reír: es la música del alma.

De repartir:el tiempo es muy corto para ser egoísta.

De trabajar: es el premio seguro para triunfar

 

Texto facilitado por Pablo Lacueva Tejero.

 

Inaugurado el Refugio de Purujosa.

Ubicado en un pueblo tan aislado y mal comunicado como Calcena, dispone de Internet, teléfono y televisión por satélite y en unas pocas semanas acapara, con gran éxito, el turismo del alto Isuela. Mientras, nuestro albergue no levanta cabeza, languideciendo desde su inauguración, ya hace unos años, y sin beneficio para el pueblo. ¿Porqué

 

  página anterior                                                                                     página siguiente