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El Eco del Isuela nº 28

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Hacia 1930. En el Salobral, de izquierda a derecha: Francisco Pasamar Royo, Petra López Blasco, Apolonia Blasco Lacueva (sentada, Manuela López Blasco, Segundo López Lapuente (sentado), Pedro López Blasco. En la puerta de la izquierda se asoma Felisa Marco, con Teófilo Sebastián en brazos. 

 

Buscad por los rincones las fotos antiguas y no dejéis que se pierdan.

 

LA VOZ DE ARAGÓN. SÁBADO 13 DE JULIO DE 1929.
Los pueblos arruinados. Calcena pide socorros

El desdichado año agrícola que estamos padeciendo en Aragón tiene, forzosamente, que traducirse en ruina para muchos pueblos y en miserias para centenares y centenares de familias.

A esa ruina y a esa miseria hay que salirles al paso aliviándolas en todo cuanto e pueda, haciendo esfuerzos y aun sacrificios por parte de todos y en la medida más equitativa y de mayor eficacia para esos pueblos en general, y para esos labriegos pobres que han quedado en la mayor miseria.

 

Vaquillas en la plaza hacia 1950

El pueblo de Calcena, representado por su Ayuntamiento, ha dirigido una respetuosa instancia a los Poderes públicos en demanda de socorros, exponiendo en ella su triste situación y detallando los daños y perjuicios que la sequía de un lado, y las malas nubes de otro, le han originado.

Como antecedente demostrativo de lo sufrido que es el pueblo de Calcena, se dice en la instancia que en el año 1927 tuvo pérdidas enormes por las mismas causas que ahora y no formuló reclamación alguna, conformándose con los pequeños rendimientos que pudo obtener en el monte.

Pero este año, ante las trágicas tormentas que han dejado asolado todo el término municipal e infinidad de familias en la más espantosa miseria, se ve en la necesidad de pedir algún socorro para poder subsistir.

En detallada labor de investigación, se hace saber en la petición que los daos y los perjuicios sufridos ascienden a 156.800 pesetas y se solicita un socorro prudencial y que de las cantidades destinadas a obras públicas se facilite trabajo a la clase jornalera, para que sus familias puedan comer.

Como se ve, la petición que hace Calcena, justificadísima a todas luces, no puede ser más humilde y más respetuosa.

 

Nosotros nos sumamos a ella con el deseo de que cuanto antes pueda quedar remediada, siquiera sea en parte, esa angustiosa situación por que atraviesa el mencionado pueblo.

LA VOZ DE ARAGÓN, que ha dado varias veces la voz de alerta en este importantísimo asunto de la ruina de las gentes del campo, insiste, una vez más, en sus manifestaciones, con el propósito y el anhelante deseo de que acuda en su socorro, en su ayuda, por cuantos medios sean necesarios, en espera de tiempos mejores que, afortunadamente, con el incremento que las obras hidráulicas han tomado, se ven llegar.

 

EL NOTICIERO. 18 DE SEPTIEMBRE DE 1949. Calcena

El pasado día 12, sobre las ocho y cuarto de la tarde se desencadenó sobre el término municipal una gran tormenta de agua que duró cerca de tres cuartos de hora. La gran cantidad de agua caída desbordó el río Isuela, que inundó campos y huertas y deshizo las cosechas de judías y patatas. El vecindario quedó consternado. La peidra que el agua arrastró de los barrancos interceptó la carretera de Calcena a Morata, restableciéndose la comunicación al día siguiente.

Textos facilitados por Mariano Amada Cinto

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