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El Eco del Isuela nº 29

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El culebrón del verano

EL ALBERGUE DE CALCENA

Historia de una desilusión

     El 20 de mayo de 1995, va a hacer 10 años, tras muchos esfuerzos y con muchas ilusiones, se inauguró el Albergue de Calcena. Los calcenarios teníamos la esperanza de que sería una fuente de riqueza para nuestro pueblo. Desgraciadamente, ha sido un fracaso. No ha generado riqueza, no ha asentado ninguna familia nueva y no sólo no ha atraido más visitantes, sino que últimamente les hace huir del pueblo. Supongo que los calcenarios que donaron los terrenos al pueblo tenían muchas más ilusiones, pero lo único que se ha conseguido es que no se hunda el cuartel de la Guardia Civil.

            Tras los difíciles comienzos de Alberto, las siguientes concesiones han sido un fracaso. No digamos la actual, Asociación Campamentos Virgen del Pilar, que mantiene el albergue cerrado la mayor parte del año, fin de semana tras fin de semana, puente tras puente, siempre vacío. Solamente abre cuando la ganancia es segura. Pero es lógico que sea así. La empresa concesionaria no es una asociación caritativa y siempre que cumpla con el pliego de condiciones por el que consiguió la adjudicación, nada se le podrá echar legalmente en cara. Legítimamente, busca su propio beneficio. La responsabilidad es de quien no ha podido, sabido o querido buscar mejores gestores, el Ayuntamiento, que ha cometido torpezas innecesarias como cerrar el mostrador del albergue, limitando la libertad de elección de los calcenarios.

            Pero esto no puede seguir así. Es como si un náufrago tuviera ante sí un salvavidas y para buscarlo eligiera a alguien que no sabe nadar; como si un pueblo a punto de desaparecer tuviera una mina de oro y para explotarla eligiera a alguien que no sabe hacer agujeros. Ningún albergue de Aragón, con los atractivos de Calcena, ha fracasado tanto como el nuestro. La gestión debe de cambiar de formas o de

empresa;  si no cumple las condiciones, rescindir el contrato. Realmente, Asociación Campamentos Virgen del Pilar tampoco ha hecho absolutamente nada para atraerse a los calcenarios. Como hace 10 años se publicó en el Boletín, la Asociación Cultural tiene depositadas durante todo el año cinco literas de dos plazas en el albergue para su uso y beneficio, a condición de que durante las Fiestas duerma allí la charanga sin coste para la Comisión de Fiestas. Pues este año, la concesionaria obligó a la Comisión de Fiestas a pagar el alojamiento, alegando que desconocían esta condición, por mucho que se les explicó. ¡Y eso que eran cuatro perras!. De todas maneras, en el camino nos veremos. No hablemos del vergonzoso espectáculo dado durante el Día de la Mujer de la Comarca y que obligó a las mujeres de Calcena sacar la cara por su pueblo.

            Así pues, tenemos derecho a pedir al Ayuntamiento que busque una mejor alternativa para llevar el albergue. Una empresa, persona o institución que tenga un mínimo interés por hacer bien las cosas, algo de rasmia por ganar dinero para sí y de paso para Calcena. Que mantenga el albergue abierto todos los fines de semana, todos los puentes del año y durante todos los días de junio, julio, agosto y septiembre. Que no trate a los calcenarios como tontos o gente de segunda clase. Que sirva comidas dignas a un precio justo. En definitiva, sin ser un cuatro estrellas, que haga del albergue un lugar digno.

            Creemos que esta petición es general en Calcena. Este año, el mal funcionamiento del albergue ha sido la comidilla del verano y motivo de indignación. La obligación de buscar una solución es de quien debe hacerlo, del Ayuntamiento, y no de quien libremente critica, al igual que  a un crítico taurino nadie le exige que lidie un toro o a uno de ópera que cante la Traviatta. Cada uno en su función.

            ¡Hay que cambiar la forma de gestionar el albergue! ¡Tenemos que coger el salvavidas antes de hundirnos definitivamente! ¡Quien tiene que actuar, que actúe!

 

Asociación Cultural

 

Todos somos necesarios en Calcena. Los que viven en el pueblo y los que acuden a él; los nacidos y los “apegados”; los de dentro y los de fuera. Toda opinión es válida y debe ser tenida en cuenta. Nadie está en posesión de toda la verdad.

Hay personas que sólo son valientes por la cobardía de los demás. (Hippolite de Livry)

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