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El Eco del Isuela nº 32

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E

 día 14 de febrero, después de una larga y penosa enfermedad, nos dejó para siempre Victoriana Tormes. Durante este mismo año, han sido muchos los hijos de Calcena que nos han dejado. Al mismo tiempo que hago un pequeño homenaje a mi hermana Victoriana, sea también un recuerdo de todos ellos.

            Victoriana ha sido una colaboradora asidua de nuestra revista: “El Eco del Isuela”; le vamos a echar de menos.

            Victoriana en su corta y tardía vida de escritora ha recibido varios primeros premios para sus cuentos y poesías originales, de la Asociación Cultural del Boterón de Zaragoza. Esta misma Asociación le concedió un premio especial, aún en vida: la publicación de un libro junto con otras personas, de sus mejores poesías y cuentos originales. A un apersona tan sencilla, sin estudios y con una cultura sacada de su propia cosecha popular, es más digno y meritorio resaltar su prolífica obra. Nos ha demostrado que no hace falta ser doctor, poeta, historiador… para relatar lo que uno ve, siente y vive. Victoriana ve, siente y vive su pueblo y lo cuenta. Nada más y nada menos.

            Aquí, en El Eco del Isuela, vamos a reproducir, en su recuerdo, una de sus poesías en la que plasma con toda sencillez su sentimiento de ánimo y este amor a su pueblo: Calcena se quema. En ella nos describe con amargura tal y como se va enterando por la prensa del desastre ecológico que está sufriendo su pueblo, Calcena. Así como lo sufre, lo ve y lo siente. Lo cuenta con naturalidad, con sencillez, con pasión. Siente cómo se va destruyendo el paisaje que ella misma conoce y recurre a sus Santos, sus orígenes, sus creencias, como último recurso para detener la catástrofe. Por fin se siente aliviada al cesar el fuego y nuevamente da las gracias a sus Santos. Esto es emoción, fe, belleza, amor por la naturaleza. Esto es Victoriana.

            Dicen que los poetas nacen y después se hacen. Victoriana nació tarde, muy tarde, para la poesía y tanto le encorrió su maligna enfermedad que no le dio tiempo a desarrollarse. Victoriana es como un tallo nuevo en un rosal viejo que da sus primeras flores, pero son sofocadas por los primeros rigores de la primavera. Victoriana tuvo madera de poetisa. Descanse en paz, que ya se lo había merecido, y hasta siempre hermana. Tu hermano y muchos más te recuerdan.

Antonio

LA QUEMA DE CALCENA

Se ha declarado un incendio

allá cerca del Moncayo

y Calcena peligró

pues ya se estaba acercando.

A las once de la mañana

yo acababa de escucharlo

a dos kilómetros del Pueblo

el fuego estaba acechando.

Me fui a San Nicolás

y allí le pedí llorando

que salvara nuestro Pueblo

de ese peligro tan malo,

después me fui al Pilar

a acabar de completarlo

a todos los santos del cielo

y a nuestra Virgen del Rosario

también a Santa Constancia

que pudiera remediarlo

ya que es nuestra patrona

y nosotros veneramos.

A las doce de la mañana

el fuego había cesado.

Me fui a darles gracias

por ese milagro.

No nos queda otra cosa

qué pueblo tan olvidado.

Ya no hay huertos ni viñas

ni cabezas de ganado

si se nos quema Calcena

nos quedamos desolados.

Les deseo a los demás pueblos

que salgan de ese calvario

Vitoriana Tormes

 

EL TRATO DE FEBRERILLO (segunda parte)

.-Buenos días tengas pastor; y tú también zagal.

.- ¿Buenos días?- masculló Pero Quadro- ¿Buenos días dice usted y no se puede dar un paso de nieve y frío? Pocas chanzas, amigo. Diga lo que le trae por aquí y márchese en hora mala.

.- Mala hierba has pisado, pastor. Nada voy a pedirte. Vengo de paso. Soy febrero, febrerillo el loco como me llamáis vosotros. ¿No me has conocido?

Pero Quadros se quedó de piedra. Lo primero que se le ocurrió fue echarle un nudo ahorcaperros al cuello. Los corderos se le morían por  su culpa. Pero recapacitó y, después de darle vueltas le hizo un trato.

.- ¡Oye, febrerillo! Te propongo un trato. Mira, tengo las ovejas muertas de hambre por el tiempecillo que te gastas. Los corderos se pasan el día balando. Si tú asomases el sol y te llevaras la nieva y las tronadas, te regalaba el mejor de mis corderos; aquel que allí ves, con una estrella negra en la frente. ¿Aceptas?

Febrerillo se quedó pensativo unos instantes. Luego miró a los ojos del pastor y le tendió la mano.

.- Trato hecho, el día 24 me das el cordero.

Marcharse el vejete y hacer buen tiempo fue todo uno. Asomó el sol, cantó la alondra, los gavilanes bajaban

planeando a buscar conejos, la nieve se fundió y Pero Quadros cantaba que era un gusto.

Pasaba febrero y las ovejas engordaban, los corderos hacían las mil piruetas y llegó el día 23.

¿Anda! se dijo Pero Quadros. Mañana vence el plazo. Tendré que darle el cordero jareto a febrerillo, con lo majo que está y la tripa que echa. Todo era darle vueltas a la cabeza, roído por la avaricia. ¿Y si no se lo diera?.Pocos días faltan para que venga marzo. Aunque vuelva la cara el viejo, poco tiempo queda. A trancas y barrancas pasaremos. ¡Decididamente no se lo doy!

Cuando febrerillo se presentó a  por el cordero, el pastor se lo negó. El otro se llamó a engaño y puso el grito en el cielo, pero Pero Quadros seguía en sus trece. Febrerillo se enfurruño.

.- ¡Ah traidor! Con que no cumples lo prometido. Pues bien. Guárdate tu cordero que le pediré a mi hermano marzo, el de las marzadas, que no te deje una res en tu ganado.

Aquel mismo día empezó a caer granizo y a ventiscar. Como le había predicho febrerillo, hasta el 4 de marzo hizo un día malo y otro peor. Pero Quadros se tiraba de los pelos y echaba la hiel por la boca, viendo cómo se morían sin remedio los corderos y las ovejas. Quiso arreglar el emplasto, pero fue tarde. La venganza de febrero fue cumplida, como hay Dios.

 

Maribel

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