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Santa
Constancia, según la tradición, es una de las once mil vírgenes
que padecieron martirio en la ciudad de Colonia hacia el año 383.
De origen inglés, fue martirizada junto a sus compañeras por los
hunos. El pueblo de Calcena (Zaragoza) conserva unas reliquias de
su cabeza y la tiene como patrona.
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Sus reliquias llegaron a Calcena a través de un hijo de
esta villa, don Juan de Zornoza y Guisasa, que las recibió el día
25 de agosto del año 1595 de manos de Phillippus Huick, rector
del convento de Mariekamp en la ciudad de Duislaci (Deutz), y de la
abadesa Anna Werssen, en señal de agradecimiento por su protección,
para que las
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llevara a alguna iglesia de su patria
donde fuesen veneradas. Con ellas iban las auténticas y la
autorización del arzobispo.
Fue en el día 21 de septiembre de 1602 cuando don Juan de
Zornoza donó a su villa natal las reliquias, entonces tenidas
como de "una de las once mil vírgenes, pero sin saber cual
de ellas". En el año 1604 se determinó en Calcena darles
culto y celebrar su fiesta el lunes inmediato al primer domingo de
octubre. En el pontificado del obispo de Tarazona don Diego de
Yepes, se determinó cuál era la identidad de la mártir cuyas
reliquias poseía Calcena, reuniendo el obispo todos los nombres
que pudo conseguir de las once mil vírgenes y haciendo la
extracción, por tres veces seguidas, del nombre de Constancia,
considerándolo como indicación divina.
Posteriormente, en 1606 se mandó engarzar en las reliquias
en plata, haciéndose una nueva hechura en 1653. En el año 1617
se creó su cofradía y en 1644 fue declarada patrona de la villa.
En el siglo XVIII fueron hechos capilla, peana y retablo.
Don Juan de Zornoza fue capitán durante años en Flandes y
Alemania y murió siendo castellano del Castillo de
Pamplona.
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