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El Eco del Isuela nº 8

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Como y cuando recoger hongos 

Para desarrollarse los hongos necesitan gran humedad y que la temperatura sea templada siendo el otoño es la estación del año que mejor reúne estas características.

Si no queremos agotar el monte debemos de recoger las setas con cuidado, sin escarbar el mantillo y limitándonos a recoger las que aparezcan a simple vista. No las arrancaremos, sino que las cortaremos para no dañar el micelio o raíces. en el mismo lugar las limpiaremos un poco de la tierra y si es posible no las lavaremos ya que pierden mucho sabor, limitándonos a limpiarlas con un trapo húmedo o cuchillo. Deberemos de coger sólo los ejemplares sanos, desechando aquellos estropeados, muy pequeños o demasiado viejos.

Para llevarlas deberemos utilizar un cesto, pues si se usa una bolsa se rompen y descomponen más fácilmente. Nunca destruiremos las setas venenosas o desconocidas ya que desempeñan un importante papel en la naturaleza. Adaptado de: Setas de Aragón. Javier Melendez Latorre. Ed.: Mira Editores. 1988. Zaragoza.

 

 

 

  

"" EL HERRERO DE CALCENA""

= En homenaje al autor del cuento=

Si será viejo mi pueblo

-pueblo entonces que no villa-

que puede igualar en años

a lo que hoy es Sevilla,

pues según ignoto autor,

que d´este pueblo sería,

posaron el Redentor,

San José y Virgen María.

 

Llegaron a estos lares

un día de vientos gélidos

sin conseguir despistar

a cuatro diablos lampiños

y al infanticida Herodes

que tras Ellos eran idos,

pues su anhelo era matar

al Niño-Rey de los niños.

 

Con sigilo y con esmero,

lleno de aflicción y pena,

mas con amor y cariño,

cobijo les dió un herrero:

"El Herrero de Calcena".

 

Calor, descanso y comida

dió a la Familia Sagrada.

¡Dios y como le agrada

el proteger esta huída!

 

Mas no queda ahí su hazaña,

pues a los diablos cojuelos,

que a Herodes precedían,

les fué cazando con maña

uno a uno en sus anzuelos

por flaquezas que tenían.

Llegada ya la partida

les calzó el burro al revés

y a la hora de su ida

en él montaron los Tres.

 

Qué ingeniosa idea tuvo

este  avispado herrador

pues las huellas que dejaba

confundieron al traidor:

los Unos para el Oriente,

Herodes se fue al revés

y así le salvó la vida

al Niño Dios Redentor.

 

Qué fantasía, que ingenio,

que maravilla de escena

supo darle en este cuento

este anónimo autor

de

""EL HERRERO DE CALCENA"".

 

Y como a él no le llego,

ni nunca le llegaré,

si él no quiso dar su nombre

yo tampoco lo daré

y la firma que aquí pego

un seudónimo es.

 

SESEHOR

   

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