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El Eco del Isuela nº 9

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LETRILLAS DEL PECADOR ARREPENTIDO.

JESUCRISTO ES CLAVADO

Cuenta D. Antonio Beltrán en su libro "Costumbres Aragonesas"* que en Semana Santa es común en Aragón el canto de plegarias del tipo de "reloj" en las que cada hora del día sirve para una meditación sobre la Pasión de Cristo. Afirma que en Aragón se conocen los ejemplos de Caspe, Calatayud, Albarracín y Alcañiz. Si sólo fueran estas las plegarias del "reloj" recogidos, el presente boletín permitiría divulgar y recuperar las "Letrillas del pecador arrepentido" de Calcena, que además de su contenido religioso tienen una innegable belleza. Transmitidas de forma oral, nos las ha hecho llegar Antonio Tormes.

El Jueves Santo, y tras una ceremonia que tenía lugar en la capilla del Santo Cristo, se cantaban estas "letrillas" delante del Monumento, mientras el pueblo permanecía sentado

Se ha grabado la música y esperamos que en el próximo número pueda aparecer el pentagrama

 

Es la pasión de Jesús

un reloj de gracia y vida

reloj y despertador

que a gemir y orar convida

 

Oye, pues oye, sus horas

y en todas agradecido

os quedaré mi buen Jesús

por haberme redimido.

 

Vuestro reloj Jesús mío

devoto quiero escuchar

y en cada hora cantar

lo que por mí habéis sufrido.

 

Cuando a las siete os veo

humilde los pies lavar

¿cómo, si no estoy muy limpio,

me atreveré a comulgar?.

 

A las ocho, instituísteis

la cena de vuestro altar

y en ella, Señor, nos dísteis

cuanto nos podíais dar.

 

A las nueve, el gran mandato

de caridad renovaís,

que habiendo amado a los suyos

hasta el fin Jesús amaís.

 

Llegan las diez y en el huerto

oraís al Padre postrado

haced mi Jesús amado,

que yo pida acertado.

 

Sudando sangre a las once

os contemplo en agonía

¡cómo es posible mi Dios,

no agonice el alma mía!.

A las doce de la noche

os prende la turba armada

y luego en casa de Anás

recibís la bofetada.

 

A la una, de blasfemo

el impío Caifás os trata

y enseguida contra vos

la chusma vil se alborota.

 

A las dos, falsos testigos

acusan vuestra inocencia,

¡que impiedad y que descaro!

¡que indignidad, que insolencia!

 

A las tres, unos villanos

os insultan y escarnecen

que con sacrílegas manos

os dan lo que ellos merecen.

 

Que dolor cuando a las cuatro

os niega cobarde Pedro

mas vos Señor, lo miraís

y el reconoce su yerro.

 

Las cinco son y se juntan

en concilio fulminante

que dicen: ¡muera Jesús!

muera en la cruz al instante.

 

A las seis, soís presentado

ante Pilatos, el juez,

y él os publica inocente

hasta por tercera vez.

 

A las siete, por Pilatos,

a Herodes soís remitido,

como seductor tratado,

y como loco vestido.

 

     

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